ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

El viejo aforismo de que no hay peor ciego que el que no quiere ver, nos viene a la mente cuando escuchamos las reiteradas declaraciones de la Ministra de Relaciones Exteriores Ecuatorianas, así como las recientes de la vicepresidenta de la república, reforzadas por el artículo publicado por su padre en diario El Telégrafo y que tienen que ver con la participación de Maduro en la cumbre de las Américas en el Perú.

 

Estas declaraciones y escritos desconocen algo que es más claro que la luz del día, que se puede comprobar con los datos estadísticos de la emigración de millones de venezolanos, acuciados por el hambre, por la violencia, por el desempleo y la desesperanza, y que se ven impulsados a abandonar su país, aún con la incertidumbre de si encontrarán acogida y trabajo a los países a los que se desplazan.

 

Estos destinos los llevan a Europa, a los Estados Unidos de Norteamérica y también, en mayor número, a los países vecinos y a otros latinoamericanos como el Ecuador.

 

No puedo creer que las autoridades no manejen la información que les llega de la frontera norte, desde Rumichaca, donde por miles los venezolanos hacen colas enormes, a la intemperie, para conseguir la entrada en nuestro país, luego de haber atravesado el territorio colombiano, para proseguir con una marcha que les marque una esperanza de días mejores.

 

Señoras autoridades, la crisis venezolana es una crisis humanitaria, que no ha sido causada por la guerra o la pobreza del territorio, sino que es causada por el desgobierno primero de Chávez y ahora de Maduro, caudillos autocráticos despóticos, mafiosos que están acabando con el país más rico de América del Sur, que están acabando con las ilusiones de su gente, con la esperanza de vida de miles y millones.

 

Abran los ojos, actúen en consecuencia, ustedes no representan el sentir de la mayoría del pueblo ecuatoriano. El gobierno de Maduro debe ser censurado, y el Ecuador sumarse al clamor y a las exigencias de otros países suramericanos que sí están conscientes de la magnitud del desastre venezolano.

ABRAN LOS OJOS SEÑORAS AUTORIDADES