Y AHORA...?

El Tiempo

17 de mayo de 2011

Esa es la pregunta que posiblemente esté formulada en la mente de muchos ecuatorianos, luego de terminada la primera etapa de juzgamiento del coronel César Carrión, que fue como la cabeza de turco del régimen, tratando de encontrar culpables entre los policías luego de los hechos de 30 de septiembre, cuando en realidad el único culpable debe ser quien ordenó atacar el hospital y fue causante de las muertes y de los heridos, en una aventura rambesca que efectivamente no solo que avergonzó, sino que causó mucho dolor a los ecuatorianos.

 

Al director del hospital nunca se le vió perder la compostura, ni amenazar ni gritar, más bien demostró estar en el cumpliendo su deber como jefe de un hospital en el que había asilados enfermos y personas necesitadas de asistencia.Lo lamentable es que ahora penden amenazas en contra del juez que ordenó la excarcelación del imputado, en una nueva demostración de que la justicia deja de ser independiente para ingresar, tal como se temía, a la órbita del ejecutivo.

 

La preocupación por el desenlace de los hechos que condujeron al militar a prisión y a su esposa a mantenerse en vigilia permanente, con un ayuno que puso en riesgo su salud, no puede dejar de hacerse presente, creemos que es necesario el vigilar porque la justicia siga su curso, sin interferencias gubernamentales que nos huelen nuevamente a intromisión de un poder del estado en otro, con lo que definitivamente la democracia se transforma nada mas en un membrete del que nadie hace caso.

 

La verdad, tarde o temprano, tiene que salir a la luz, y aparecer los verdaderos culpables de los hechos dolorosos de septiembre del año pasado, hechos que indican que la intemperancia, la intolerancia, cuando se hacen presentes a los mas altos niveles, solo dejan secuelas de sangre y de dolor que no deben olvidarse.Ahí si cabe la frase que frecuentemente se manosea y manipula: "Prohibido olvidar", no se puede dejar de pensar en quienes son los verdaderos culpables de las muertes y de la violencia.

 

El pueblo debe mantenerse vigilante del proceso en contra del coronel Rodríguez, y apoyar a los jueces para que no se dejen intimidar por los decires y las actuaciones del ejecutivo.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO