YA ERA HORA

La Hora

5 de junio de 2014

 

Efectivamente ya era hora y hace tiempo de que el rey Juan Carlos de España abdique y ceda el trono a su hijo, si la decisión mayoritaria de los españoles es seguir con el sistema monárquico. He pensado siempre que uno debe saber cuándo retirarse, hacerlo de un empleo, decidir una jubilación, dejar un cargo público, separarse de la cátedra cuando se es profesor, por no citar sino solo algunos casos.
 
Cuando vemos lo que ha ocurrido en los últimos años, se ha visto un notorio desgaste de la monarquía española, sumida en una serie de escándalos, que tuvieron su punto más conflictivo con el incidente de la fotografía luego de la cacería de elefantes por parte del rey, lo que destapó otras situaciones que dejaron en una posición nada positiva al jefe de la casa real; esto sumado a la aguda crisis económica que vive la mayoría de la población española, viene a poner de relieve los costos de mantenimiento, los lujos y derroches, que constituyen una afrenta para los jóvenes desempleados que pululan por las plazas de las grandes ciudades españolas.
 
Si se suma a lo descrito, las implicaciones de carácter económico que han llevado a declaraciones judiciales a una de las hijas del rey y a su esposo, parecería que la propia institución hace agua por varios sectores.
 
Aparentemente lo que salvaría la monarquía es la decisión que ha tomado el rey Juan Carlos de abdicar el poder para depositarlo en manos de su hijo Felipe, de quien se dice que está preparado para asumir el poder, que goza además de popularidad y que no se ha visto involucrado en las situaciones descritas de otros miembros de su familia.
 
Por supuesto habrán de seguirse todos los procedimientos prescritos, lo que dejará al menos con una cara remozada y con algunas expectativas a un pueblo que ha sufrido ya por algunos años situaciones de desempleo pavorosas, de empobrecimiento de la clase media y de falta de esperanzas para una juventud que aparece como provista de una serie de herramientas que le dan las capacitaciones y los títulos universitarios, pero que no encuentran espacio para desarrollar estos conocimientos.
 
Para América Latina, la figura del príncipe, en poco tiempo más rey Felipe, es más bien familiar, acostumbrados como hemos estado a verle de tanto en tanto, en cada cambio de gobierno que se ha producido por estos lares.
 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.