VOZ DE RESPALDO

El Tiempo

7 de junio de 2011

Hemos manifestado nuestra permanente preocupación por lo que está ocurriendo en el Ecuador con el tema de la libertad de expresión: las demandas contra los medios, las agresiones contra periodistas, la famosa ley de medios que amenaza con poner mordazas a esta libertad que es, con seguridad, un indicativo real de lo que ocurre en un país.

 

Durante la semana que transcurrió, asistimos asombrados al desate de una polémica que tiene que ver, no con alguien que ejerce el periodismo actualmente, no con alguien que desempeña las funciones en estos momentos, sino con quien lamentablemente falleció hace unos años, y cuyos hijos, con justa razón han levantado su voz de protesta.

 

Es el caso de Carlos Pérez Perasso, quien fuera el máximo representante de diario El Universo, uno de los diarios con más prestigio y circulación a nivel nacional y frecuentemente tomado como referente por los noticieros internacionales. La situación se vuelve más grave si se analizan los antecedentes que tienen que ver con juicios en contra de uno de sus editorialistas y contra los directivos actuales del diario. Juicios millonarios, que ya han dado que hablar reiteradamente a lo largo de estos últimos meses.

 

Conocí a Carlos Pérez y me honré con su amistad, jamás con su obsecuencia. Conocí de su caballerosidad y don de gentes y de su preocupación por preservar los principios de las libertades, de la libertad de expresión; por lo que no puedo menos que levantar mi voz de respaldo a su familia y mi rechazo a expresiones que mancillan su honra.

 

Se está imponiendo en nuestro país una cultura del enfrentamiento, del insulto, de la confrontación, de la intolerancia que nos puede llevar a impredecibles consecuencias; todas ellas lamentables para un país que se ha preciado de su pacifismo, de la resolución no armada de los conflictos. Eso entraña muchos peligros que parece muchos no atinan a ver, que no se dan cuenta de lo que estamos perdiendo y hacia donde nos aventuramos.

 

La libertad de expresión es un invaluable derecho, es algo que aparece como un intangible, pero que significa el ejercicio de la capacidad de pensar, de disentir, de decir lo que se piensa. Nada hay más valioso y por lo tanto digno de defender.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO