VÍCTIMAS DEL ÉXITO

El Tiempo

17 de julio de 2012

 

El título parece un contrasentido, pero es perfectamente aplicable a lo que está ocurriendo en la lucha contra el flagelo de las drogas en América Latina. El famoso plan Colombia y la política dura en la represión del narcotráfico, fuente de financiamiento de la guerrilla, tratando de erradicar o al menos limitar el problema en el hermano país de Colombia, ha hecho, que, mientras más exitoso sea el gobierno colombiano, más riesgo corramos y más problemas enfrentemos en el país.

 

Durante los últimos meses, se ha vuelto más evidente este tema, con la captura continuada de cargamentos de droga salidos desde puertos y aeropuertos ecuatorianos hacia diferentes destinos; la demostración de que el Ecuador no es ya solo un país de paso, sino de procesamiento de drogas, la aparición de sumergibles destinados a la transportación a través de ríos ecuatorianos, el aumento de la violencia que este tipo de actividades trae aparejada, son otras tantas pruebas de lo que estamos manifestando. Hace ya algunos años tuve la oportunidad de entrevistar al entonces presidente del Senado Colombiano Germán Vargas LLeras,

quien manifestó que mientras más éxitos cosechara el gobierno del presidente Uribe, más problemas tendríamos los ecuatorianos. Parece que la advertencia no se escuchó, y 8 años más tarde estamos ya lamentando las consecuencias de esa sordera.

 

En este sentido, valdría averiguar cuáles son los ingredientes que han disparado la problemática en el país; a más de lo mencionado, habría que preguntarse si la salida de los norteamericanos de la base de Manta, lo que permitía, de alguna manera un mayor control marítimo, no ha contribuido también a que el problema explote para el país; o llevarnos a pensar que este tipo de problemas, con fronteras tan frágiles como las que poseemos, debe enfrentarse de manera continental, para evitar ese permeo de un país a otro, lo que nos lleva a una consecuencias de impredecible resolución.

 

La verdad es que estamos enfrentando en estos días, situaciones antes no vividas en cuanto a existencia de cultivos, instalación de laboratorios clandestinos, así como a tráfico de drogas en el país. Frente a ello, la discusión debe ser abierta, con la participación de diferentes sectores, apuntando hacia estrategias que no permitan el escalamiento de la violencia y la extensión de este tipo de problemas que pueden transformar en un infierno, la vida en este otrora tranquilo y pacífico país.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.