La semana pasada, Ecuador recibió una visita especial, la del editor de la prestigiosa revista científica Nature, el científico y comunicador Philip Campbell, quien estuvo por primera vez en América del Sur, continente que no había visitado, con la sola excepción del Brasil. Dicha visita se enmarca en la política de la Fundación Fidal de poner en contacto a los comunicadores con los científicos, de apoyar a la divulgación de la ciencia, de hacer que los científicos y académicos ecuatorianos, puedan estar en contacto con personalidades que en un momento determinado faciliten la publicación de artículos que pongan de relieve el trabajo científico ecuatoriano.

 

Esta tarea parecería insignificante y poco relevante, sin embargo, cuando se trata de medir el trabajo de los científicos de un determinado país, uno de los parámetros es el del conteo del número de artículos o trabajos de investigación que el país que se analiza, publican en revistas prestigiosas, de reconocimiento mundial. De ahí la importancia de una visita como la que recibimos en días pasados, lo que permitió que universidades tanto del sector público como del privado, investigadores, jóvenes estudiantes, comunicadores, pudieran estar en contacto y entablar diálogos constructivos que pongan de relieve el quehacer de la ciencia en el Ecuador.

 

América Latina y particularmente nuestro país, no hemos prestado la suficiente atención al desarrollo del pensamiento científico y tecnológico, y esto es penoso, sobre todo porque sabemos que es necesario formar en el Ecuador una verdadera masa crítica, porque los países que nos limitamos a producir y exportar materias primas, estamos condicionados a continuar en esa categoría de países en vías de desarrollo.

 

Países más pequeños en territorio y en ocasiones también en número de habitantes que el Ecuador, han logrado enfrentar con éxito los desafíos de la creatividad y de la construcción de bases tecnológicas: Singapur, Hong Kong, Taiwán, Suiza, han demostrado la capacidad de desarrollo de sus pueblos, y han sabido salir adelante en medio de la adversidad.

 

Es necesario mover el sistema educativo, si queremos una verdadera revolución, dentro de los parámetros de la democracia, sin imposiciones, sino más bien demostrando los beneficios de invertir cada vez más en educación.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

UNA VISITA ESPECIAL

La Hora

23 de noviembre de 2011