UNA JUSTICIA INDEPENDIENTE

El Tiempo

Marzo de 2016

 

Los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro hermano país, el Brasil, nos ponen a reflexionar sobre un importante tema, que muchas veces se pasa por alto y que no tiene la relevancia debida en Ecuador y en varios países de los llamados de la revolución bolivariana o del socialismo del siglo XXI, y es la necesidad de preservar la independencia de los poderes del estado, y sobre todo del sistema judicial al interior de los países.

 

Por ello, es remarcable la actitud de determinados jueces de los altos tribunales de justicia de Brasil, no solamente en investigar, sino también en tomar decisiones respecto de la implicación de sus ciudadanos, sin importar el escalón gubernamental en el que se encuentren.

 

Estas decisiones son históricas y por lo tanto será el juicio de la historia el que se encargue de depurar las emociones y colocar las cosas en perspectiva, pero lo que actualmente ocurre en el gigante de América Latina, pone de relieve la falacia de quienes se definieron como gobiernos basados en la ética, para luego caer en los más grandes escándalos de corrupción de los que se tiene memoria.

 

La estrategia del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, de colocar al expresidente Luis Ignacio Lula da Silva, como ministro de estado, el más poderoso, el Jefe de la Casa Civil, el segundo más importante después de la presidencia, a cargo de la coordinación de todos los ministerios, asesoramiento a la Jefe de Estado, coordinación con los gobernadores, entre otras relevantes atribuciones que conlleva el cargo, es eso, solo una especie de tabla de salvación para el compañero de partido.

 

La idea de blindar al ex mandatario, frente a las investigaciones y órdenes de prisión emitidas en su contra por los escándalos de corrupción por los que atraviesa el país, puede ser un bumerang que se vuelva no solo contra Lula sino también contra Rousseff, quien también está cercada por los escándalos y los pedidos de impeachment en el legislativo, que en el caso brasileño, está compuesto por dos cámaras, la de senadores y la de diputados. Este impeachment ha sido inclusive apoyado por la influyente Orden de Abogados del Brasil.

 

Al margen de lo que las triquiñuelas políticas puedan lograr, el gobierno de Dilma Rousseff está herido de gravedad y las recientes grabaciones e investigaciones ponen de relieve la corrupción en la que se encuentra sumido el partido de los trabajadores en Brasil, el famoso PT y quienes han ejercido su liderazgo.

 

Lo que también queda en claro es que una justicia independiente es fundamental para la vigencia de las democracias y para la investigación de temas tan graves como la corrupción en las altas esferas del poder.