DÍA MUNDIAL DE LOS DOCENTES

El Tiempo

29 de septiembre de 2015

 

Hace más de 20 años, la UNESCO decidió que cada cinco de octubre debía celebrarse el día de los docentes, como un recordatorio de que la mejor inversión que puede realizarse en el futuro de los pueblos es la que se efectúa en educación a través de los docentes, aquellos que se forman y luego se dedican a la tarea de formadores, de educadores, de personas que son guía, que imparten conocimientos, que se dedican con amor a la noble tarea de enseñar.

Podemos afirmar, sin temor a caer en lugares comunes, que la profesión de maestros es la que más mística requiere, una visión que no se detiene en el aquí y en el ahora del aula, sino que va mucho más allá, pensando en el futuro de los niños entregados a su custodia, y que luego se transformaran en jóvenes, en hombres y mujeres de bien, que den testimonio de su formación, con su propia vida.


Por ello es que ciertas instituciones como Fundación Fidal del Ecuador, se empeñan en relievar la figura del maestro, su misión, su tesonera y querida figura, a través de la recuperación de su autoestima, de su auto valoración, con la presentación de sus proyectos, los que llevan en el aula, a un proceso de evaluación voluntaria en la que intervienen tanto expertos nacionales como internacionales, para discernir los premios que anualmente, desde hace ocho años esta institución entrega, no solamente a los maestros ecuatorianos sino también a los latinoamericanos.

Vale la pena recordar que el concurso se encuentra abierto hasta el día 10 de diciembre y la premiación se la realiza durante el mes de abril del año subsiguiente, en ceremonia que ensalza la figura de los docentes, con premios que estimulan sus capacidades a través de viajes al extranjero, pasantías en organismos internacionales, becas para maestrías y posgrados, libros, ya que somos conscientes que la tarea de formación es permanente y que con los maestros se puede contar en los diferentes emprendimientos y retos que los estudiantes requieren enfrentar a lo largo de su vida.


El concurso, además de preocuparse por el autoestima de los maestros, se empeña también en la búsqueda de la excelencia, como un requisito infaltable en el quehacer del buen docente, y va más allá en el reconocimiento por la trayectoria de vida, así como en la posibilidad de redactar sus autobiografías o la vida de un maestro destacado, lo que también forma parte del concurso de Excelencia Educativa, ver mayor información en la web www.fidal-amlat.org y animemos a los maestros a seguir demostrando su valía y capacidad.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.