SOLIDARIDAD CON MÓNICA Y MARÍA LEONOR

El Tiempo

29 de noviembre de 2011

Debo decir que no tengo amistad ni con la ex secretaria de comunicación de este régimen, Mónica Chuji, ni con la ex presidenta de la Corte provincial de Justicia de Guayaquil, María Leonor Jiménez;  sin embargo de lo cual, debo expresarles mi solidaridad como mujer y como persona que ha estado presente en la actividad política ecuatoriana, por las situaciones que están atravesando, la primera acusada, enjuiciada y condenada por un delito de calumnia, y la segunda, separada de su cargo en la administración de justicia.

 

Son dos casos diferentes pero que tienen una especie de denominador común, al aparecer las dos como contradictoras del régimen, al haber comentado decisiones emanadas del ejecutivo, y al no hacerlo de manera favorable a quienes ejercen en el poder y en el caso de María Leonor Jiménez, por haber cometido "el delito", de ser la madre de Cynthia Viteri, asambleísta y una de las cabezas visibles de la oposición.

 

Lo grave de los dos casos es que se está actuando con una técnica de amedrentamiento, como entregando a quienes no están de acuerdo con el régimen, una especie de mensaje de que tengan cuidado, de que un destino similar puede ocurrirle a quien se atreva a disentir, a enunciar sus objeciones, a criticar al régimen que nos gobierna y que va tomando los visos de una especie de dictadura plebiscitaria, como ya lo enunciara en otros comentarios periodísticos.

 

La pena de un año de prisión y de una multa de cien mil dólares para la ex asambleísta y ex secretaria de comunicación, realmente aparecen como un despropósito, como una exageración, por el llamado delito de calumnia, seguido de una especie de indulto o condonación por parte del pretendido afectado, lo que demuestra hasta qué punto aparecen mezclados los poderes, las funciones del estado, separación que es la que configura la existencia y la vigencia de una democracia.

 

Estamos preocupados por el curso de la administración de justicia y en el Ecuador, y la inquietud por la politización de la misma, que nada bueno le puede traer al país.

 

María Leonor y Mónica son mujeres valientes, con fuerza y convicción. Seguro que sienten que detrás de ellas hay un buen número de hombres y de mujeres que aplauden su forma de ser, su decisión y su coraje.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO