A veces a uno le dan ganas de, haciendo abstracción de todos los problemas que nos agobian, que se abaten sobre el país, de la incertidumbre frente al accionar de la justicia, de las cortapisas a la libertad de expresión, de los temores fundamentados de la falta de visión de un gobierno que se cree predestinado y que nos está conduciendo a un abismo; decía, cerrando los ojos a todos esos descalabros e incertezas, es necesario pensar en las cosas buenas de la vida, que indudablemente las tiene.

 

Así, en este artículo quiero rememorar la última presentación a la que asistí, que no fue por cierto el abarrotado concierto de Marc Anthony, el que acaba de anunciar su divorcio de la diva Jennifer López, sino uno mucho menos pomposo y publicitado, pero que nos ha dejado una cálida sensación de bienestar que perdura. Fue un concierto llevado a cabo en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura, en el que compartieron escenario, los tradicionales cantantes de boleros, los Panchos, los mexicanos que van ya por la tercera generación de cultivar el mismo tipo de música y con el mismo estilo, y por otro el todavía famoso cantante venezolano José Luis Rodríguez, el Puma.

 

Tanto unos como otros deleitaron con sus canciones a un público ávido de añoranzas entre el que me encontraba, que coreó sin cesar las viejas canciones omnipresentes, los boleros de siempre: Contigo Aprendí, sabor a mí, la nave del olvido, cuando calienta el sol...junto a inolvidables canciones del Puma entre las que destaca Dueño de Nada o Culpable soy yo.

 

De pronto me vi cantando con todos los asistentes las letras pegajosas que a veces arrancan lágrimas y sonrisas.

 

Así, en medio de la euforia general, con la voz un tanto enronquecida por el entusiasmo vertido en canciones de letras mágicas, sentimos que la vida tiene cosas que son buenas, que si bien es cierto que las desazones son muchas y que los peligros acechan, que la inseguridad nos rodea, que la falta de ética se ha vuelto cosa de todos los días, hay momentos inolvidables que a veces vienen en forma de canciones que acarician el alma.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

SOBRE LOS BOLEROS, LOS PANCHOS Y EL PUMA

La Hora

21 de julio de 2011