SMS

La Hora

20 de noviembre de 2012

 

Las tecnologías que ahora son de uso diario, han puesto de moda una serie de palabras o vocabulario o acepciones, o siglas, que hasta hace no mucho habrían sonado como absurdas o incomprensibles.

 

Por supuesto que su uso empezó entre los técnicos y luego se generalizó a los más jóvenes, utilizando en la mayor parte de los veces, los vocablos o siglas en idioma inglés, que, pésele a quien le pese, es el idioma de comunicación universal, y aquel en donde está escrita la mayor parte de la ciencia que se comunica y comparte en el mundo.Bien, en todo caso, y para no irnos por otras disquisiciones o por otras ramas, como se diría más popularmente, el comentario actual viene dado por alguna noticia extraída de uno de los últimos escándalos de la política mundial, cuando se dice por ejemplo, que se han dado a conocer o divulgado SMS entre personas que se desenvuelven en la actividad pública.

 

Nadie, prácticamente, necesita explicación para saber que un SMS es un Short Message Service, aunque no conozca exactamente lo que significa la sigla o ni siquiera su traducción a nuestro español: Servicio de mensajes cortos, y no requiere saberlo; pero probablemente todos los días está usando el servicio y no una sino varias veces o inclusive con una asiduidad tremenda, como lo que ocurre con los más jóvenes: nativos digitales, no como nosotros migrantes digitales, quienes han desarrollado hasta una adicción y agilidades y velocidad asombrosas para transmitir esos mensajes cortos, inclusive con un lenguaje especial, sin hacer caso a la ortografía oficial, pero cumpliendo su objetivo, que es comunicar algo, hasta aquellas banalidades que sin embargo forman parte de la vida diaria.

 

Así pues, así no queramos, lo tecnológico, lo que viene de la comunicación digitalizada, se nos mete en nuestras vidas, ya todos o gran parte de nosotros, nos comunicamos con SMS, y qué bien, cuánta utilidad nos prestan, sobre todo en momentos en que el tiempo escasea y lo que cuenta es la velocidad a la que podamos interactuar.

Claro que no hay que exagerar, nada reemplaza al maravilloso contacto personal, y no debemos dejarnos conducir a un mundo exclusivamente de SMS.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.