RETORNO A LA GUERRA FRÍA

La Hora

27 de marzo del 2014

El ascenso de Rusia en el firmamento internacional, con el liderazgo indiscutible de Putin, visibilizado en acciones de decisión y de fuerza, como lo ocurrido con Siria y ahora con la cuestionada anexión de Crimea, dejando malparada a su vecina Ucrania, más la, en general, debilitada posición de los Estados Unidos y las dificultades que ha tenido Obama para demostrar el liderazgo de su país en el escenario internacional, ponen en perspectiva un incremento de acciones hostiles entre las que se ven claramente posiciones irreconciliables y acciones nada amistosas de lado y lado. Hay alineamiento de países de lado y lado.  

 

Los más importantes países europeos no han vacilado, sobre todo en el caso ucraniano, en manifestar la incomodidad que les produce el afán expansionista de Moscú, que recuerda a la atribulada Europa, escenario de las conflagraciones mundiales, otros afanes y otros terribles afanes de expansión de poder y de áreas de influencia, que luego dieron como resultado enfrentamientos, muertes, guerras, que ahora tienen como ingrediente la capacidad de destrucción masiva de las modernas armas con las que cuentan las potencias.

 

Todo pasa también por las realidades económicas de los países, por la existencia de reservas de recursos naturales, por la posición estratégica de las regiones y países, por la precautelación de rutas de envío y circulación de estos productos, así como de demostraciones de liderazgo, que suelen ser aplaudidas por los pueblos.

 

Se habla de la expulsión del Grupo del G 8, ya planteada por Gran Bretaña, de sanciones de carácter económico, de incautación de bienes de personajes cercanos a los gobiernos, por listas y prohibiciones de ingreso a los países, en fin, de una situación tensa y nada compatible con la paz mundial que tanto se anhela y de la que tanto se habla.

 

Todo lo que hemos mencionado y que vemos dentro del análisis de la geopolítica mundial, requiere de acciones de confianza mutua, de cesiones y concesiones, que por desgracia, no vemos en el ánimo de los principales actores de estos momentos.

 

Una vez más, el frágil equilibrio mundial, se ve amenazado por acciones que en unos casos pueden ser coyunturales, pero que en otros demuestran una prolija preparación y exacerbación de escenarios.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.