Para comentar lo sucedido con el reciente proceso electoral ocurrido en el Ecuador, he decidido recurrir a la más reciente telenovela brasileña que se pasa en el Ecuador, con el sugerente título de "Cuna de Gato", y porqué hemos decidido hacerlo, se debe precisamente a lo que una cuna de gato significa: un lugar incómodo, del que se puede salir lleno de arañazos, tal vez con un ojo menos, o hasta poniendo en riesgo la vida.

 

Así aparece, en los actuales momentos, el proceso electoral, consulta popular, mix de referéndum y plebiscito, en el que nos embarcó el pasado fin de semana el gobierno de la revolución ciudadana , en el que este mismo gobierno preveía un triunfo absoluto; se hablaba prepotentemente de goleada, de arrasar, de ganar todas las preguntas en todo el país, en fin, se daba todo por hecho, como que el pueblo ecuatoriano estuviera en la posibilidad de dejarse embaucar permanentemente. Hasta se festejó anticipadamente, con baile y canciones incluidas, al son de un mañoso excit pol, que pretendió confundir a los electores y que se demostró absolutamente inoperante.

 

En estos momentos continúa la discusión sobre la validez de actas, se recuentan votos, se ejerce vigilancia en los tribunales electorales, se intercambian criterios; en fin, la incertidumbre respecto de los resultados electorales en algunas provincias continúa y hasta la sombra del fraude se ha insinuado más de una vez. Pero lo que es cierto es que la tal paliza electoral no se dió. Sabemos ya que en algunas provincias el No ha triunfado, contrariamente a lo que pensaban los áulicos del gobierno, y que también en otras provincias, ciertas preguntas tienen un margen tan apretado, que el futuro es incierto.

 

Hay varias lecciones que se desprenden de estos iniciales y todavía no seguros resultados electorales, la más importante de estas lecciones,  y que debe aprenderla precisamente el ejecutivo, es que el Ecuador no es un país al que se le puede manejar al antojo de unos pocos, el que la prepotencia cansa, el que a la gente le interesa conservar sus libertades, por más engañosas que sean las preguntas que se hagan.

 

En fin, todavía tendrán que transcurrir algunos días, ojalá no que semanas, para tener los resultados electorales completos y definitivos, mientras tanto, tendremos que seguir a la expectativa, y velando porque la voluntad del pueblo no se trastoque en el conteo de las papeletas y en la lectura de las actas.

 

La esperanza es que no sigamos mucho tiempo metidos en esta "cuna de gato".

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

REFERENDUM "CUNA DE GATO"

La Hora

13 de mayo de 2011