¡QUÉ SEA PARA TODOS!

La Hora

12 de septiembre de 2012

Estaba releyendo el reglamento a la ley de educación, que ahora tiene algún pomposo nombre, pero que trata de regular el trabajo de los docentes, de las autoridades educativas y de los alumnos.

 

Uno de los artículos que llamó mi atención es el referido a la no posibilidad de reelección del Presidente y Vicepresidente del Consejo Estudiantil,  decisión que tiene aparentemente la intencionalidad de evitar que alguien se perpetúe en el ejercicio de sus funciones y, sobre todo, que use el privilegio de ostentar una dignidad para mantenerse en su cargo, dignidad que le da ciertas prerrogativas y el acceso a medios de los que no disponen los demás.

 

Si esta prohibición se la impone para este ejercicio elemental de democracia, que está constituido por los consejos estudiantiles, qué podemos decir de otras dignidades y funciones?.

 

El Ecuador ya tuvo experiencias en este sentido, similares a las de otros países en el mundo. Para ello simplemente  recordemos la prohibición de ser reelegidos para el cargo de Presidente de la República que se incluyó en la Constitución, luego de la experiencia del Velasquismo, y luego el cambio a que pudiera ser reelegido, pero solo después de un período de terminado su mandato.

 

Todo esto tiene que ver con la necesidad de impedir el abuso de poder, el uso de recursos del Estado para las campañas políticas, la necesidad de mantener el principio de la alternabilidad, que es consustancial a las democracias y que mantiene alejados a sus líderes del afán de perpetuarse en el poder.

 

Países como Venezuela, que ya experimentaron en el pasado esta tentación por parte de sus líderes, de mantenerse indefinidamente en el gobierno, establecieron similares normas, pero, claro, quienes como Chávez llegan con fuerza y modifican las leyes a su antojo, han cambiado estas saludables normas constitucionales.

 

Nuestro caso empieza a asemejarse, arrojando, por primera vez en mucho tiempo, la capacidad del actual mandatario de hacerse reelegir de forma inmediata, lo que altera ese principio de alternabilidad y nos deja nuevamente con la posibilidad de que las reelecciones sean manejadas al acomodo de quien ostenta el poder.

 

De ahí la razón de ser de este titular, haciendo referencia a lo saludable que sería el que la disposición que se aplica de no reelección de los directivos de los Consejos Estudiantiles, se aplique para todos.

 

De esta manera los gobernantes se dedican a gobernar y no a pensar en sus futuras reelecciones y a tener en la mira de sus acciones un electoralismo que siempre deviene en populismo, en tratar de halagar a los futuros votantes con dádivas, con regalos y bonos, que distorsionan el presupuesto del Estado y que nos dejarán con una gravísima carga para el futuro del país.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.