¿QUÉ ES LA DEMOCRACIA?

La Hora

19 de septiembre de 2012

Qué manoseada es la palabra y también el concepto de democracia, muchos se escudan en ella para cometer los más terribles atropellos en contra de los pueblos a los que dicen representar, ejemplos durísimos nos trae la historia y muchos también ocurren en nuestros días, a vista y paciencia de los organismos internacionales y de los demás países, que a veces, por razones políticas o económicas permanecen impasibles ante los atropellos.

   

Muy raramente pensamos en nuestro día a día en lo que significa, algunos lo máximo que hacen es remitirse al origen de la palabra, del griego Demo = pueblo y Kratos = poder, para decir que es un gobierno que tiene su origen en el pueblo o que el poder sale del pueblo.

 

Ese origen nos remite efectivamente a la esencia de la democracia, a su origen, a su prístino concepto, pero hablamos poco de cómo se consolida. Así, por ejemplo, debemos decir que para que exista una verdadera democracia, a más de su generación popular, deben consagrarse otros requisitos, entre los que debo mencionar la división de poderes, que garantice el que ese poder popular no recaiga en una sola persona o en un grupo de personas; así, los tradicionales poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, por no mencionar los otros dos que han sido creados en el Ecuador, deben ser independientes unos de otros, constituirse en una especie de sistema de pesos y contrapesos, que garantice el que un poder no sea mayor o se inmiscuya en el otro.

   

Otra de las características que la democracia exige, para ser tal, es la alternabilidad en el ejercicio del poder. Precisamente para dejar atrás los regímenes en los que una persona se perpetuaba en el poder, llámense estos monarquía, autocracia, dictadura, etc., los regímenes democráticos son temporales, los presidentes y demás autoridades son o deben ser elegidos por un tiempo y no más. Las experiencias ecuatorianas y latinoamericanas han sido trágicas al respecto, cuando la alternabilidad no ha sido garantizada.

 

Estas reflexiones se hacen necesarias en períodos electorales en los que a veces la tentación se hace presente y el uso del poder para mantenerse por más largos espacios en ese mismo espacio de poder se vuelven una constante en la mayor parte de nuestros países de la América Latina.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.