Marzo 2017

Me valgo de la expresión muy frecuentemente utilizada en el argot popular, para referirme a algunos aspectos que han sido muy publicitados por el gobierno, sobre todo en las áreas de la salud y de la educación, y que realmente se quedan en eso, en una especie de cascarón vacío de contenido, de sustancia.

 

Decimos "Pura Lámpara" cuando hay defraudación y falta de congruencia entre lo que se ofrece y la realidad, entre la propaganda y lo que encontramos en la práctica.

 

Pura lámpara son hospitales inaugurados con bombos y platillos y en los que no se consiguen los más elementales medicamentos, las gasas, los especialistas médicos. Pura lámpara es cuando en centros de salud en lo que deberían existir quirófanos estos brillan por la ausencia y se tiene que remitir los enfermos a otros lugares.

 

Pura lámpara es cuando se construyen mega colegios, centros educativos del milenio y no se ha capacitado a los profesores, no se toma en cuenta las necesidades de los niños y de los jóvenes, se desmantelan las escuelitas comunitarias, los establecimientos bilingües, se obliga a fusiones, se cierran escuelas y colegios con el pretexto de dar un mejor servicio, cuando lo que se está es destruyendo lo existente sin proporcionar mejores alternativas.

 

Así es, es pura lámpara cuando nos venden un cuento de un país maravilloso en el que todo funciona a la perfección y nos damos cuenta de que lo que impera es la falta de trabajo y de esperanza, el desobligo de jóvenes que no consiguen cupos en las universidades, que tampoco encuentran alternativas laborales y en donde la violencia y la delincuencia campean.

 

No nos dejemos llevar por las apariencias, los puro lámpara no son lo que conviene al país.

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO