LOS PRO Y LOS CONTRA

La Hora

26 de marzo de 2015

 

Las recientes medidas económicas han estremecido la estructura económica del país, y es que la carga impositiva que significan las denominadas salvaguardias que se aplican a buena parte de los productos importados, representan un cambio en las costumbres adquisitivas de los ecuatorianos, un encarecimiento de los bienes, sobre todo de los suntuarios, un desequilibrio en la canasta familiar.

La idea de las salvaguardias no es nueva, y entre los beneficios se menciona como el más importante el evitar la salida de divisas, que tan importantes nos son, sobre todo en esta época de baja de los precios altísimos que el petróleo había alcanzado en estos últimos años.

Se piensa que los impuestos sobre bienes de consumo van a desestimular su adquisición, lo que significará también, según lo propuesto, un fortalecimiento de la producción nacional, que se verá estimulada por la nueva demanda surgida al interior del  país.

Los lados negativos están visualizados desde ese encarecimiento del costo de vida, y no solamente por los materiales suntuarios, sino de una serie de productos que tienen insumos importados, así como la desestimulación de la inversión en un país que no atiende a las necesidades del libre mercado.

De igual manera, los impuestos que se ponen a productos que vienen, sobre todo desde una región que tiene acuerdos comerciales como la CAN, implica que se tomen medidas similares con lo que las exportaciones ecuatorianas se verán en aprietos.

Si a esto se suma la posibilidad del incremento del contrabando que encuentra su mejor espacio en la abundancia de prohibiciones, el panorama se presenta como no muy alentador.

 

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.