Han pasado 16 años desde que en el año 1994 se intentó terminar con el estado laico, es decir con una saludable división entre Estado e iglesia, consecución debida a la instauración de un estado liberal, luego de las luchas Alfaristas.

 

Hago esta breve introducción, para expresar mi asombro y malestar ante el veto presidencial a la ley de educación intercultural, que, entre otras cosas propone una reforma al art. 12 de la mencionada ley, acabando con el principio del laicismo y rompiendo nuevamente la Constitución del Estado ecuatoriano, que define al Ecuador como un país laico.

 

En el año 94, cuando empezó a discutirse en el Congreso Nacional, la posibilidad de que se dicten clases de religión en las escuelas y colegios fiscales, manifesté, en ese entonces en mi calidad de Ministra de Educación, que se estaba dando "un retroceso histórico", por considerar que el Estado laico garantizaba y garantiza una coexistencia pacífica entre los ecuatorianos y no deja resquicios, por los que pueden deslizarse luchas, fanatismos, discriminación.

 

El Estado liberal, propugnado por el general Eloy Alfaro, supo garantizar la libertad de conciencia, y al mismo tiempo evitar luchas que habrían fracturado aún más al país. El actual régimen que gobierna al Ecuador, se ha proclamado en innumeras ocasiones, como inspirado en el pensamiento y la filosofía de Alfaro, se ha puesto de relieve  una especie de herencia o de legado desde el Viejo Luchador al actual gobernante, pero dicha herencia deja de ser tal, si se echan por la borda los principios y se actúa solamente con fines de electoralismo permanente.

 

La nueva ley de educación, desconoce conquistas históricas, permite el ingreso de factores de división al interior de los establecimientos educativos, implica el abandono de prácticas laicas que han sido beneficiosas para el proceso educativo.

La moral no es patrimonio de una religión, más aún, con la nueva ley, de ser puesta en vigencia, tal y como está, abre la puerta no solo a las llamadas grandes religiones, sino a cualquier secta que convenza a un grupo de padres de familia, de pedirla como parte del pensum de estudios.

 

Alerta ecuatorianos!, el régimen de dictadura plebiscitaria que nos gobierna, quiere otra vez hacer caso omiso de la Constitución que fraguó y pone en riesgo la educación pública laica, ya tradicional en el Ecuador.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

POR UN ESTADO LAICO

La Hora

16 de febrero de 2011