PATRIA ALTIVA

El Tiempo

16 de septiembre de 2014

 

Siempre he considerado positiva la libre  expresión de todos los sectores, más aún en política, cuando se requiere valorar a quienes hacen oposición tanto como a los partidarios y seguidores de una tendencia.

 

Por ello creo que es una buena noticia la reunión de alcaldes y autoridades locales ocurrida hace unos días en la ciudad de Guaranda, una de las ciudades del centro del país, que siempre ha llamado la atención de los sucesivos gobiernos hacia sus problemas y requerimientos.

 

Vimos allí a personas de diversas tendencias ideológicas, de partidos que en ocasiones actúan de forma divergente, pero que tienen en común el deseo de vivir en democracia, de hacer sentir su peso como líderes elegidos por el pueblo, que representan esas diferencias que tanto enriquecen el convivir ciudadano.

 

Alcaldes y Prefectos de circunscripciones grandes o más pequeñas, hablaron sobre las necesidades de sus pueblos, de sus preocupaciones respecto de temáticas particulares y sobre todo, nos han dado a los ciudadanos la certeza de que afortunadamente en el Ecuador no hay un solo pensamiento, una sola forma de hacer las cosas, una sola voluntad omnímoda, sino que esa diversidad de la que nos enorgullecemos cuando se trata de la flora y de la fauna, es también patrimonio de los seres humanos.

 

En este sentido la reunión de Guaranda marca un hito, por ello es necesario relievarla y esperar que se sigan manifestando y engrosando las voces que nos hablan de una patria pluralista, tolerante, soberana.

 

Ser parte de una nación, de un estado, no es mantener un solo criterio, una sola voz, tal vez ella se hace necesaria cuando hay un peligro externo o algo que internamente dañe a la colectividad, pero solo por la vía de la excepción, en el resto de las situaciones, la capacidad de disentir, de hacerlo dentro de las normativas legales, de expresarse sin temor a represalias, es necesario, indispensable.

 

Por todo esto, saludamos la reunión de Guaranda, por todo lo que tiene de vientos frescos en el acontecer político del Ecuador.

   

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.