OTRO TIGRE ASIÁTICO

El Tiempo

12 de junio de 2012

 

Durante las últimas décadas, el mundo se ha dejado sorprender por el acelerado desarrollo conseguido por algunos países, que en tiempo record consiguieron pasar de un estado de ruralidad, basado en una economía prácticamente de auto subsistencia, a economías florecientes, con gran desarrollo tecnológico, con incrementos substanciales en la renta per cápita y con logros dentro de todos los campos.

 

Así, se habló de Hong-Kong, Corea del Sur, Taiwán y Singapur que, pese a comienzos difíciles, supieron aprovechar las coyunturas que se les presentaron para desarrollar sus economías, basadas en buena parte en una gran inversión en educación, el avance de las tecnologías y las innovaciones y la apertura de los mercados que acogieron con entusiasmo los bienes fabricados en estos países.

 

Se transformaron también en receptores de enormes sumas en calidad de inversión, lo que motivó el avance de sus economías.

 

También se empezó a hablar de otro grupo de países llamados Tigres Menores o Pequeños Dragones, refiriéndose a países como Malasia, Tailandia, Indonesia y Filipinas.

 

Tengo la suerte de estar en estos precisos días, en una visita a Malasia, específicamente a Kuala Lumpur, que si bien no es ya la capital política del país, si sigue siendo su capital económica, y el centro donde se respira la vibrante economía y la dinamia de este pueblo de composición compleja en el que igual se ven las mezquitas, los templos hindúes, las iglesias cristianas o los templos budistas; así como en las calles se siente esa mixtura étnica de gran diversidad, representada también en los múltiples restaurantes que ofrecen una infinidad de platillos tailandeses, vietnamitas, de cocina malasia, china, portuguesa, holandesa, japonesa, todas ellas respondiendo a las diferentes etapas y hasta a las conquistas sufridas, pero que aparecen amalgamadas para darnos a entender lo complejo de la sociedad de este país.

 

Pero, queríamos sobre todo referirnos a la pujanza de la economía malaya, con edificios de gran belleza arquitectónica, autopistas regadas por todo el país, avances tecnológicos, que la han transformado en proveedora de servicios.

 

La tradición y la modernidad se amalgaman en la ciudad, sin que ello signifiquen rupturas. Su barrio chino nos traslada hacia el abigarramiento propio de las ciudades de ese país, así como el hindú lo hace con el subcontinente Indio. En Melaka se pueden divisar barrios enteros con la típica arquitectura holandesa.

 

La campiña malaya, ha pasado de esa explosión verde de la selva, a extensos cultivos de palma africana, lo que hace pensar no solamente en el desgaste de la tierra sino en otros problemas que el monocultivo de la palma trae aparejado.

 

Malasia es también un lugar apropiado para el turismo, tiene mucho de bello que ofrecer, algunos tesoros poco descubiertos todavía por los viajeros ávidos de novedades y aventuras.

 

Pero, al margen de estas últimas consideraciones, si podemos afirmar que la inclusión de Malasia dentro de los tigres o dragones asiáticos, tiene gran razón de ser, lo que hace avizorar un futuro de bienestar para su gente.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.