OJALÁ....

El Tiempo

14 de abril de 2012

 

No siempre las noticias que nos vienen desde nuestro vecino del Norte son positivas. La violencia que ha soportado por décadas la hermana república de Colombia, se volvió un asunto casi cuotidiano, que de tan repetido parecía perder protagonismo.

 

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, son más las noticias positivas que las negativas. Se habla de una recuperación de las ciudades; yo mismo he sido testigo del adelanto de Bogotá, Cali, Medellín, otrora azoladas por la violencia de todo tipo, pero que ahora tratan de recuperar el tiempo y presentar una faz amable y una vida más tranquila.

 

Una de esas noticias, generada hace ya algunas semanas, dice relación con la decisión del principal grupo guerrillero de Colombia, las FARC, de dejar los métodos violentos, devolver a los presos políticos y buscar otras vías para su protesta.

 

Por supuesto que nos alegramos, como buenos vecinos y hermanos que somos, de que se avizore una salida a esa violencia institucionalizada, que tantas vidas ha cobrado.

 

También estamos conscientes de que a la par que la violencia se hace menos pronunciada en Colombia, hay un mayor peligro para el desguarnecido Ecuador, que además tuvo políticas erráticas en relación a su política exterior, como el hecho de, al inicio del gobierno actual, permitir el ingreso al país sin exigencia de visa.

 

Esa preocupación por el tema de la seguridad, ya rebasó las lindes de las ciudades grandes, ha llegado a los pueblos pequeños e inclusive a los sectores rurales, lo que pone de manifiesto la magnitud del problema dentro del territorio ecuatoriano.

 

En este sentido, si bien nos alegramos por las exitosas políticas del vecino país, ya emprendidas por el gobierno anterior del Presidente Uribe, nos preocupamos por el desborde de la violencia en el Ecuador. Ojalá que la alegría de unos no termine en el dolor y la congoja de otros.

 

Para evitar ese desborde de violencia, es menester robustecer y entrenar a la policía nacional, son solamente ellos los indicados a tomar acciones en las calles, en las plazas, en los mercados, tanto de día como de noche. Por ello se necesita una policía bien dotada, motivada, capacitada, que permita el desarrollo de todos en una forma armoniosa.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.