NOS QUEDAMOS FUERA DE RUTA...

El Tiempo

17 de junio de 2014

 

Accediendo al pedido de uno de mis amables lectores, pero también por propia convicción y por haber sido vecina, durante mucho tiempo,  de la estación del ferrocarril denominada de Gapal, gran parte de mi niñez y adolescencia, sobre todo cuando visitábamos los fines de semana a los abuelos Moisés y Julia en su casa de Chaguarchimbana,  he decidido referirme a un tema que generalmente no se enfoca, y es que la reactivación de las líneas férreas, de las estaciones del tren, del servicio, sobre todo turístico que se está ofreciendo tanto a nacionales como a extranjeros, está dejando fuera de la ruta a esta zona del sur del país. 

 

Sabemos que hay serios problemas de carácter técnico para la rehabilitación del tramo Sibambe-Cuenca, sobre todo a raíz del desastre de la Josefina que creó, en la zona limítrofe entre Azuay y Cañar un embalse enorme que destruyó y arrasó con todo lo que encontraba a su paso, entre otros con buena parte del tendido de la línea férrea, generando obstáculos complejos.

 

Pero también sabemos que la tecnología moderna puede superar problemas, unir lugares a través de puentes, abrir túneles, en fin, encontrar soluciones a situaciones que en un principio parecen insolubles. 

 

Si en el año 2009 fue aprobado dentro del plan de rehabilitación el tramo Sibambe-Cuenca, es extraño que ahora esto se haya descartado y se planifique construir una ciclovía por el antiguo trazo.

 

Cuenca, el Azuay, necesitan incentivar el turismo, hacer énfasis en rutas alternativas, son muchas las razones que asisten a la región para insistir en que se mantenga el plan original.

 

El Ministerio de Obras Públicas y la Empresa Nacional de Ferrocarriles tienen la palabra, no puede reeditarse la frecuente postergación de esta importante región del país. 

 

En estos estadios de la vida se nos vienen los recuerdos, los de los paseos y caminatas por el recorrido del tren, empinándonos en los viejos rieles para ver quien mantenía mejor el equilibrio, depositando tapas de cola o monedas para que queden totalmente "planchadas" después del paso de las pesadas máquinas. 

 

En fin, hay siempre tantos recuerdos que se arremolinan en la memoria, pero sobre todo tantas aspiraciones que cumplir, que hacer realidad.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.