En los procesos electorales o de consulta popular, suelen tener mecanismos establecidos de control, de evaluación, de seguimiento, para garantizar su transparencia y efectividad.

 

Inclusive internacionalmente, se han mantenido procesos de observatorios, que permiten a la sociedad, sobre todo cuando hay dudas respecto de la limpieza o parcialización de los mecanismos electorales, asegurarse de que no hay manipulación y peor falseamiento de los resultados de las elecciones.

 

Ahora, en el que nos acercamos al proceso de consulta popular, mezcla de referéndum y de plebiscito propuesta por el ejecutivo, aún a pesar de las objeciones que hasta por parte de sus anteriores seguidores se han hecho, parecería que estamos dejando de lado la saludable práctica de que sean personas o empresas o instituciones independientes las que hagan el ejercicio de observación, de verificación de la consulta que se avecina.

 

Aparentemente no hay un sistema de monitoreo, no se ha establecido tampoco la necesidad de los excit poll y ello nos preocupa, creemos que los diferentes frentes constituidos deberían insistir para que las autoridades electorales diseñen y contraten mecanismos de control que garanticen la limpieza de los procedimientos, tanto al momento de la votación, como sobre todo en el contaje de los votos que las diferentes preguntas van a merecer.

 

Así, se preserva al menos en estos momentos, la fé pública, y los escépticos, que se vienen multiplicando cada día más, pueden estar más tranquilos, respecto de los procedimientos electorales y de la preservación de la fé pública. 

 

El propio gobierno, proponente de la consulta, debería ser el primero en garantizar la limpieza electoral y trabajar en los observatorios y seguimientos preelectorales, durante y post electorales.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

NECESITAMOS OBSERVADORES ELECTORALES!

La Hora

10 de marzo de 2011