UN MODELO QUE NO DA RESULTADO

La Hora

6 de abril de 2014

 

La crisis venezolana continúa y las instancias internacionales han demostrado su inoperatividad para abonar a la solución del conflicto.

 

La gente sigue padeciendo angustias, dificultades y problemas, los estudiantes mueren en las calles defendiendo el derecho a expresarse y las conversaciones y diálogos parecen llegar a un punto muerto del que no pueden salir.

 

La escasez de artículos de primera necesidad se acentúa, los periódicos han tenido que pedir papel a los diarios de un país vecino, la inseguridad continúa siendo uno de los grandes problemas, con violencia desatada en numerosos sectores y ciudades.

 

Es el drama que vive Venezuela y que demuestra que el modelo social y económico aplicado a este país, no ha dado resultado, o más bien ha arrojado un resultado: el fracaso. La otrora boyante economía petrolera, se cae ahora a pedazos, la infraestructura en lugar de mejorar, ha empeorado, las libertades han sido totalmente vulneradas, muchos venezolanos se han visto obligados a emigrar, a abandonar su país, por razones de índole económica, política, de seguridad por lo que el país está perdiendo muchos de sus mejores hombres y mujeres que se ven compelidos a salir.

 

La confianza internacional en el país se ha deteriorado mucho y no se ven avances reales para salir de esa especie de trampa en la que se debate la entrañable Venezuela. Son varias las compañías de aviación que suspendieron vuelos y otros han amenazado con hacerlo si es que no se les paga las cantidades adeudadas, lo que provoca un aislamiento del país. Es ese el paraíso que le anunciaban los líderes a su pueblo? Es esa una revolución por la que vale la pena luchar? Evidentemente las respuestas son un no rotundo, no se puede sacrificar a un país por simplemente el deseo de salirse con la suya de gobernantes que ya hace mucho tiempo dejaron de representar al pueblo que los eligió.

 

Esos valientes jóvenes venezolanos, estudiantes universitarios y colegiales, merecen el respaldo de la comunidad internacional, que debe dejar su papel pasivo y ayudar en la garantía del cumplimiento de derechos, así como ser solidarios en sus planteamientos de libertad para los presos políticos y emprender en un proceso nacional de re democratizar Venezuela, la mágica tierra de los llaneros y de los libertadores.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.