MÁS MUERTOS...

El Tiempo

30 de agosto de 2011

En el Ecuador de hoy existe impasibilidad inclusive frente a noticias que son realmente impactantes, ante hechos que en décadas anteriores habrían hasta justificado reclamos públicos y sobre todo la exigencia de que se den explicaciones frente a lo sucedido.

 

Nos referimos en esta oportunidad al doloroso y ya de larga data asunto de las muertes por la ingesta de alcohol adulterado. Fueron al comienzo algunas muertes que incitaron a pensar que luego de las averiguaciones y decomisos del caso, se habría ya llegado no solo a la detección de dónde se origina el licor adulterado, sino también a la sanción de los culpables.

 

Sin embargo, pasan los días y siguen falleciendo personas en diferentes provincias, aproximándose ya el número de fallecidos al medio centenar de ecuatorianos. Las noticias salen continuamente a través de los medios de comunicación, los leemos u oímos y nos quedamos conmocionados ante la gravedad de la situación.

 

Sin lugar a dudas estos acontecimientos tienen que ver con temas de salud pública. Ha pasado ya el tiempo suficiente de las investigaciones, lo que debería arrojar resultados claros y, sobre todo, además de la sanción a los implicados, el que no se vuelvan a repetir los casos ya denunciados, es decir que la gente no siga muriendo por la ingestión de alcohol. Son entonces el Ministro de Salud y sus subordinados, quienes deben dar claras respuestas sobre lo que está ocurriendo, y detener este tipo de situaciones que ha rebasado ya cualquier lógica y pone en ascuas a buena parte de la población.

 

Ahora vemos que como remedio se dice que se comprará el licor adulterado a las personas que lo posean, la pregunta es si será esta una medida adecuada? O se constituirá en un estímulo para la producción y posterior venta de tal licor a un mercado seguro como lo es el propio gobierno?

 

La verdad es que estamos viviendo situaciones incomprensibles, la salud pública está en evidente peligro y hay incapacidad de las autoridades nacionales y locales del sector salud respecto de esta temática, que ya, por ser repetitiva y hasta cuotidiana, deja de llamar la atención al grueso de la población; claro, hasta que un familiar salga afectado y ahí si serán unos más quienes protesten por la falta de una real atención a un tema tan prioritario como la salud pública.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO