La pasada semana asistimos al desenlace de un difícil capítulo que tiene que ver con la Libertad de Expresión en el Ecuador, desenlace que se presentó ante la opinión pública nacional e internacional, por el perdón otorgado por el actor en el juicio contra diario el Universo, sus personeros y su editor en jefe.

 

Toda la exposición mediática que ha tenido este bullado caso, pone de relieve el impacto que el juicio en mención, causó en la opinión pública internacional, lo que indudablemente influenció en la decisión tomada por el mandatario ecuatoriano que, si bien suspende la ejecución de la sentencia, no por ello deja de sentar un precedente grave en lo que tiene que ver con la actuación de la justicia en el país, así como la millonaria condena, que también deja un tremendo precedente para el futuro de las relaciones entre la prensa y el gobierno de turno.

 

El perdón sin olvido es lo que requiere el mandatario, un perdón que no mejora la imagen internacional del país, deteriorada por un juicio y una sentencia que valora en cuarenta millones de dólares la honra del ciudadano que ejerce la presidencia de la república.

 

En este punto vale la pena recordar algunos de los elementos constitutivos de una democracia: la división de poderes es uno de esos basamentos, sea que se trate de los tres tradicionales: Ejecutivo, legislativo y judicial, sea de los creados por la última Constitución: el electoral y el llamado poder ciudadano.

 

Si no se establece una clara división de poderes no podemos hablar de una verdadera democracia, y es eso lo que está en juego en estos últimos años, por lo que vale la pena recordarlos y poner en práctica esos sueños.

 

De igual manera, la judicialización de la contienda pone otros ingredientes dentro de la explosiva realidad nacional, estableciendo las demandas y las contrademandas como algo cuotidiano, sin dejar que las instancias sigan sus tiempos y que la justicia siga realmente el curso que debe seguir.

 

El gobierno tiene mala nota internacional, lo que habrá que esperar es a ver qué ocurre en el plano interno, y allí, solo el proceso electoral clarificará.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

MALA NOTA

El Tiempo

6 de marzo de 2012