LOS PARQUES DE LA CIENCIA

El Tiempo

13 de diciembre de 2011

Esta semana he tenido el gran privilegio de visitar la república de Taiwán, invitada por el ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, para participar en los 108 años de la fundación de la primera escuela de mujeres de la isla.

 

No voy a referirme en esta oportunidad a este tema trascendente, porque quiero hacerlo sobre todo, para relievar el papel que esta pequeña república, que ha tenido una historia agitada, con múltiples dominaciones y conquistas, le ha dado a los avances tecnológicos, a la ciencia, a la innovación.

 

Así, decidieron desde hace ya algunas décadas, el destinar determinadas áreas de su territorio, para la construcción de espacios en los que se realiza investigación, se prepara a los alumnos, se ven las necesidades del sector privado y se trabaja en conjunto con el estado y la academia, para aportar con soluciones, para buscar nuevas alternativas, para diversificar la producción y la exportación de artículos con alto valor agregado.

 

Así, en estos parques de la ciencia de Taiwán y particularmente en el más antiguo y primero de todos, el de Hsinchu, se incuban nuevas empresas, se destinan recursos para alentar la innovación, por lo que no es de sorprender los avances en el campo de los semiconductores, en la nanotecnología, en la industria farmacéutica, en chips de computadoras y de telefonía celular, y un largo etcétera, que demuestra como un país pequeño en territorio, puede ubicarse en una posición de liderazgo sorprendente.

 

Hay en los parques, un entramado magnífico entre empresa, estado y academia, lo que explica de mejor manera el porqué del éxito de este país, como lo demuestra la calidad de vida de sus habitantes.

 

Taiwán, la antigua Formosa, territorio que fuera dominado por portugueses, españoles, holandeses, japoneses, ente otros, tiene un envidiable desarrollo, lo que se vuelve muy visible cuando visitamos los Parques de la Ciencia, que nos dejan la impresión que cuando el ser humano se propone, no hay imposibles. Lo último de la tecnología en sus diversas manifestaciones, puede encontrarse en los parques de la ciencia de la república de Taiwán, lo que puede observarse en medio de la tradicional cortesía de la gente de este país.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO