LOS INDIGNADOS

El Tiempo

28 de junio de 2011

El término Indignados, empezó a regarse por la geografía Europea, como un símbolo de rebelión de los jóvenes, cansados de la situación en la que se debaten, insatisfechos con las limitadas oportunidades que se les ofrecen, frustrados con sus gobiernos, sintiéndose burlados en la consecución de sus sueños.Si bien la palabra y el concepto de Indignación no son nuevos, probablemente surgieron con las primeras palabras del idioma español, sin embargo la avalancha de explicaciones para lo que está ocurriendo en el viejo continente, a raíz de que los jóvenes españoles salieran a las calles y coparan las plazas de las ciudades, si tiene nuevas connotaciones, si tiene unas manifestaciones diferentes que se están mirando desde todas partes del mundo.

 

Y hay indignados también en toda nuestra América, a pesar de que en varios de los países hay también temores que hacen que la gente no exprese lo que siente, no se arriesgue a salir a las calles porque los gobiernos autoritarios pueden extremar sus medidas de fuerza. Pero hay indignación que se acumula como los vapores y los fuegos de los volcanes no monitoreados que explotan de repente.

 

En nuestro país hay indignación, a pesar de las catarsis colectivas de los sábados, en los que oímos los vituperios, las sátiras que provienen del ejecutivo y que se extienden a lo largo de las semanas, dejando en la boca un sabor de virulencia, de enfrentamientos...

 

Los jóvenes del mundo están frustrados en sus aspiraciones, sienten que les están robando su futuro, que las oportunidades son cada vez más escasas pese a que se han preparado, han estudiado. En el caso de varios países de nuestra América, parece que la opción única va siendo la de engrosar las gordas burocracias, porque cada vez hay menos espacio para los emprendimientos privados, para las alternativas diferentes.

 

En el Ecuador hemos tenido válvulas de escape permanente, la gente se acostumbró en salir a la calle para protestar por aquello con lo que no está de acuerdo, aunque parece que en los últimos años esa capacidad se estancó, pero la indignación crece, como un leudo bajo la masa del pan que se prepara.Yo también siento indignación...

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO