ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

Luego de la publicación, hace un par de semanas, de un artículo titulado “Guerra a las narco-novelas”, recibí una serie de mensajes de personas de diferentes sectores del país, en que manifestaban su coincidencia con mis apreciaciones sobre la exposición de las personas a las dosis de violencia y apología del delito y de los delincuentes, a las que están sometidas las personas, pero especialmente niños y jóvenes.

 

En todas ellas se me alienta a seguir adelante en una lucha que no es estéril en contra de la proliferación de este tipo de novelas en la televisión ecuatoriana.

 

Además, me he sentido en la necesidad imperiosa de documentar este parecer y en ello me encuentro, explorando lo ocurrido en otros países, y así, encontramos estudios hechos sobre todo en el vecino país de Colombia, donde además se producen muchos de los capítulos de la televisión que aludimos, de igual manera con lo que ocurre en México, países en los que parecería que la violencia hace parte del diario convivir de sus pobladores.

 

En estos estudios se establece una directa correlación entre las narco-novelas y el aumento de la violencia en los consumidores de estos productos televisivos, en niños que tienen como modelos a seguir a Pablo Escobar, al Chapo Guzmán o a la Reina del Sur…

 

Queremos más información, podemos explorar algunas páginas web al respecto. Buscamos hacer causa común y obtener el respaldo que permita que la televisión ecuatoriana esté libre de narco-novelas.

LAS NARCONOVELAS SÍ SON MALAS