Enero 2017 

Las marchas...las protestas... 

 

La capacidad de pensar diferente y de expresar esos pensamientos, constituyen la esencia de la democracia, saber que, aunque se discrepe, todos tenemos la capacidad de decir en voz alta lo que nos molesta, nos perturba, manifestar nuestras aspiraciones, y hacerlo de manera pública constituye también un desafío personal y grupal.

 

En tiempos de vigencia de lo digital, son las redes sociales las que juegan un papel espectacular. Así, es a través de ellas, como las mujeres se comunicaron en días pasados para marchar en más de 30 ciudades en el mundo, con la idea de darle una lección de humildad al mandatario norteamericano quien acaba de posesionarse.

 

Podríamos pensar también que esta marcha fue una marcha preventiva, antes de que se empiece a actuar, casi sin dejar respirar al ciudadano que ocupa el sillón presidencial de la nación más poderosa de la tierra, como diciéndole de frente que a una enorme cantidad de personas no les gusta el estilo que degrada a la mujer, un nacionalismo a ultranza y el anuncio de una serie de leyes que ponen en riesgo a innumerables migrantes, que, como en tiempos anteriores, ayudan a forjar la nación.

 

Es verdad que el inicio del nuevo gobierno norteamericano no se pinta con colores de optimismo, hay preocupación entre los europeos por las referencias que cuentan el estado de las cosas en los Estados Unidos, pero también por lo que ha mencionado en relación a la OTAN.

 

La efervescencia ciudadana, la alegría, el número de asistentes y participantes, hizo de estas marchas y protestas, una demostración de la fuerza y el poder de las mujeres unidas. Hay que escuchar sus voces y estar atentos al clima de esas protestas, sabiéndose que es más sabio el gobernante que mantiene los oídos abiertos al clamor de sus ciudadanos.

 

Rosalía Arteaga Serrano