LA PAJA EN OJO AJENO

La Hora

4 de julio de 2012

 

Hay dichos bíblicos que no dejan de tener actualidad, y más aún cuando se trata de enfocar el mundo de las relaciones, y como los distintos actores políticos enfrentan la realidad o hacen análisis que fungen de sesudos, cuando en verdad de lo que adolecen es de una muy mala memoria y por supuesto la vara con la que se miden los actos, se utiliza de diferente manera cuando se trata de los temas propios y los ajenos.

La reciente remoción del Presidente Lugo de Paraguay, se presta a estas lecturas, cuando gobiernos como el ecuatoriano se rasgan las vestiduras para defender al colega, alegando que lo que se está dando es un golpe de estado o una ruptura constitucional, olvidando en primer lugar lo ocurrido en el propio territorio nacional, cuando quien funge de representante del ejecutivo, ocupó una dignidad ministerial en un gobierno fruto de un similar o peor caso de golpe de estado.

 

Por otro lado se deja también de analizar lo ocurrido cuando se intervino en el poder legislativo y se dio el vergonzoso episodio de los legisladores de los manteles; por eso decimos que la vara con la que se miden los diversos eventos es diversa, recordando aquello de que vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

 

Nos volvemos más papistas que el Papa, más defensores de temas que no son de nuestra incumbencia, tan solo por una especie de prurito de curarnos en salud, como tratando de inhibir la comisión de similares situaciones en los gobiernos de la región.

 

Ojo, y no es que estemos avalando ningún proceso, solo que es menester preservar la democracia, sin el uso de dobles discursos y de condenas, sin que se tenga una verdadera noción de lo ocurrido y de cuál es el sentir del pueblo, del verdadero pueblo.

 

El análisis constitucional debe estar siempre vigente, para que exista un cabal conocimiento de lo que es este cuerpo legal que gobierna a los países, sin antojadizas interpretaciones, sabiéndose que el juicio político a los gobernantes es legítimo y que las causales para la salida de los mismos están taxativamente consideradas en cada una de las normas máximas que enmarcan el quehacer de los ciudadanos y de las autoridades.

 

Existe también un principio de autodeterminación de los pueblos y de la soberanía de los países, que debe respetarse, por supuesto dentro de las normas del derecho internacional que también los países hemos suscrito.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.