LA INSIGNIFICANCIA DE LAS CUMBRES

El Tiempo

23 de marzo de 2012

 

El mundo sigue con atención lo que ocurre en las cumbres de los famosos, me refiero a las reuniones de los países más poderosos del mundo, que de tiempo en tiempo se realizan, para tratar sus temas específicos y los que atañen al planeta.

 

De un tiempo a esta parte, sin embargo, las reuniones aparecen como muy cuestionadas, o no revisten la importancia que anteriormente tenían.

 

En este caso, quiero referirme a la reciente reunión del G8, que era vista como "La Cumbre", por la presencia de los ocho países más poderosos de la tierra. Sin embargo en esta última versión, más que en ninguna otra, se vió que la ausencia de los países asiáticos, con la sola excepción del Japón, deja un vacío enorme, en momentos en que el eje económico se mueve hacia la cuenca del Pacífico, con el liderazgo indiscutible de la China. Tampoco podemos desconocer el avance cada vez más notorio de economías como la de Malasia, La India, que deberían contar ya con un asiento entre las economías más florecientes, por no hablar de otros pequeños gigantes como Taiwan, Singapur....

 

También llama la atención la no presencia del Brasil, país de nuestro continente, que puede dejar de considerarse solamente como emergente, su economía ha sido ya mencionada como la sexta del mundo, lo que indudablemente amerita su presencia en este tipo de foros.

 

Parecería que hay una miopía imperante, no sabemos si casual o direccionada, que en todo caso vuelve hasta cierto punto intrascendentes a las cumbres en mención, porque deja de lado a actores fundamentales y relevantes en el concierto mundial.

 

No es que se desconozca el importante rol de los Estados Unidos o de varios de los integrantes de la Comunidad Europea y su vigencia en el mundo, comunidad esta última, por lo pronto inmersa en una crisis de la que nos se avizora la salida, pero tampoco podemos desconocer lo que está ocurriendo en el nuevo mapa político y económico mundial.

 

A raíz del inicio de la crisis económica en los Estados Unidos y Europa, muchas cosas han empezado a cambiar, y de forma mucho más rápida y vertiginosa de lo que se avizoraba.

 

Las cumbres, para ser consideradas tales y no perder su poder de influencia, deben tomar en cuenta estas consideraciones y pensar que si no se actualizan, están llamadas a sucumbir o al menos, a perder su ámbito de poder.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.