LA FRÁGIL PAZ MUNDIAL

La Hora

26 de febrero de 2013

 

En la visita que estoy realizando a Corea, invitada para participar en una reunión sobre la paz mundial, de lo que realmente se tiene conciencia, es de que si bien existen esfuerzos para que la paz reine en el mundo y se acabe con los conflictos tanto externos como internos que enfrentan los países, sin embargo, la paz mundial es una aspiración a la que le acechan una infinidad de peligros.

 

La fragilidad de la paz en el mundo, se pone de relieve precisamente en países como Corea, la antigua Corea, dividida hoy en dos territorios, el de Corea del Sur y Corea del Norte, la una democrática, basada en una libre economía, la otra gobernada por una dictadura que se transmite de padres a hijos, en donde las libertades han sido conculcadas y que además tienen sueños atómicos, es decir la manipulación de la energía nuclear con fines bélicos.

 

Cuán frágil es esa paz global, más ahora en que, luego de la división de los países que conformaban la ex URSS, hay varios países de la antigua órbita soviética, que tienen en sus manos la capacidad nuclear y de desatar una guerra que sería de exterminio para el planeta.

 

Los focos de conflictos existen en diversas regiones del mundo, unos permanentemente activados entre países, pero también otros, creados por  grupos delincuenciales y/o terroristas, financiados por actividades ilícitas como el tráfico de estupefacientes, están cada vez más cerca de conseguir armas de exterminio masivo, lo que pondría en sus manos una gran capacidad negociadora y por supuesto también destructiva.

 

En nuestro continente, sabemos el poder que han alcanzado los carteles de las drogas, convertidas en fuerzas multinacionales, y hemos visto el daño que grupos como las Farc le han hecho a la hermana Colombia y como han desbordado sus fronteras, poniendo en riesgo inclusive la paz en nuestro país.

 

Por todo ello, bien vale seguir agotando todos los esfuerzos que nos conducen primero a desarmar la palabra, a disminuir la virulencia con la que hablamos o nos dirigimos a los adversarios políticos o de cualquier otra índole, y también reforzar los cuidados y las estrategias encaminadas a eliminar las causas de la violencia y a controlar los mecanismos que tienen los delincuentes para sembrar la muerte, el caos, el enfrentamiento.

 

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.