LA ESPERA...

El Tiempo

18 de marzo de 2012

 

Usualmente los estados suelen encontrarse a la espera de los grandes acontecimientos que marcan su futuro, uno de los aspectos que definitivamente tiene una incidencia mayor en la marcha de la vida de los pueblos, son los procesos electorales, que desembocan o tienen su colofón en las elecciones, cuando se decide quién va a guiar los destinos de una nación.

 

Si bien esto es común en todas las naciones, la experiencia está demostrando que en estos días, Venezuela, nuestro país hermano, vive un proceso sin igual, cuando, luego de 13 años en el poder, podría avizorarse una derrota del mandatario Hugo Chávez Frías, gracias a un proceso unificador de la oposición venezolana, que, tras varios fracasos, al actuar atomizada, ahora marcha en un frente único, luego de unas elecciones primarias que colocan a Henrique Capriles como el contendor.

 

Las elecciones que tendrán lugar en octubre, son pues definitorias del futuro de Venezuela, que ha sufrido a lo largo de estos últimos años una serie de procesos electorales, de consultas populares, de reformas constitucionales, que no han hecho sino afirmar el poder del presidente Chávez.

 

La llamada revolución socialista del siglo XXI, tendencia que el propio Chávez a exportado a otros países, no ha hecho otra cosa sino aguzar las diferencias sociales, radicalizar los espacios, y no se ha demostrado capaz de mejorar las condiciones de vida de la mayoría del pueblo de ese país.

 

Las carencias continúan, agravadas por la casi nula producción agrícola de Venezuela, que debería estar cercana a la autosuficiencia alimentaria, por la extensión y la calidad de su territorio, pero que tiene que importarlo prácticamente todo, y lo hace, con las divisas que le genera la actual bonanza petrolera.

 

Hay otra espera que la gente menciona y que la he vivido en las calles de Caracas, durante mi estadía en este país durante los últimos días, y es la incertidumbre respecto a la salud del presidente venezolano, los rumores que circulan respecto al agravamiento del cáncer detectado al primer mandatario, así como por los continuos viajes que realiza a La Habana para curas y remedios. Se habla de radiaciones, de quimioterapia, de tratamientos con esteroides, en una mezcla confusa de noticias, que tienen en vilo tanto a la oposición como a los partidarios.

 

La espera continúa, el futuro de Venezuela está en juego. La gente se impacienta pensando en un país post Chávez, que para unos aparece esperanzador, y para otros reviste los ribetes del temor frente a posibles violencias. En fin, también en el resto de América Latina, las incidencias de lo que ocurra en Venezuela, ayudarán a marcar su futuro.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.