LA COEDUCACIÓN

El Tiempo

15 de octubre de 2012

 

Uno de los debates que más frecuentemente se ha dado en el mundo de la educación es el de las ventajas y desventajas de educar en conjunto a niños y niñas, jóvenes de ambos sexos, tanto a nivel de educación básica como de la secundaria o el bachillerato.

 

En estos últimos tiempos, ha ido ganando terreno la necesidad de que en los establecimientos educativos se eduquen en conjunto los niños y las niñas, e inclusive se ha establecido como obligatorio el que así sea, hasta en los tradicionales colegios de varones como el Mejía de Quito o el Rocafuerte de Guayaquil, y por supuesto ya no se admite que sean solamente de chicas colegios como el 24 de Mayo de Quito, o el Garaicoa de Cuenca.

 

La idea es propiciar una educación igualitaria, sin discrímenes, dejando de lado ciertos viejos preconceptos de que hay actitudes y roles de hombres o de mujeres, pensando en que desde temprano se debe fomentar un estilo de vida en el que necesariamente nos vamos a encontrar todos, sin divisiones, un mundo más heterogéneo pero al  mismo tiempo más igualitario en cuanto a oportunidades.

 

Sin embargo de lo dicho, y a pesar de que el actual gobierno ha puesto un interés en esta temática, nos encontramos con que los países aliados, con los que ha hecho alianzas que rebasan lo económico, que van hacia una especie de hermanamiento de pueblos, como es el caso de los países musulmanes como Pakistán, la coeducación empieza a perseguirse, allí si se establecen diferencias: los niños y niñas, los adolescentes, los jóvenes, no pueden educarse juntos, se está dando un golpe al sistema de la coeducación, se están dejando de lado estos principios que de alguna manera propenden a dejar de lado odiosas diferencias entre los sexos.

 

Claro que si bien deben respetarse las decisiones que cada país toma dentro de sus fronteras, por otro lado vemos como lo que aquí se ataca por que no es conveniente, allá rige.

 

En fin, los países soberanos toman sus respectivas decisiones. Queríamos solamente puntualizar y subrayar las diferencias y al mismo tiempo ciertas incongruencias entre las teorías, los sistemas, los países.

 

A veces somos más tolerantes con los que nos caen bien o estamos alineados que con nuestros propios vecinos del Hemisferio.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.