¿EL FIN DEL BOOM?

La Hora

6 de noviembre de 2014

 

La bonanza económica en la que hemos vivido durante los últimos años, se debe en su totalidad a los precios alcanzados por el barril de petróleo, que llegaron a valores históricos, sobrepasando los 100 dólares por barril.

 

Para una economía como la ecuatoriana, dependiente en buena parte de su presupuesto del precio que alcanza este insumo de la industria mundial, es vital el que los precios suban y se mantengan, lo que ha ocurrido durante todo el período en que ha tenido vigencia el actual gobierno.

 

Por ello, la noticia de que los precios empezaron a bajar y que tal vez continuarán haciéndolo, puede sonar a catastrófica, a pesar de que, sobre todo si comparamos con lo que ocurrió en anteriores gobiernos, en los que el precio del barril se ubicó hasta en menos de 10 dólares, estos precios siguen siendo muy altos.

 

En todo caso, la decisión de gobiernos de países desarrollados, de buscar fuentes alternativas de energía y sobre todo la capacidad de obtener el petróleo y el gas de esquistos, estas rocas bituminosas que poseen gran cantidad de minerales, y que se pulverizan antes de procesarlas, ha puesto en jaque a países como los árabes y a Venezuela, pero también al Ecuador.

 

Hay quienes predicen crisis mucho mayores, con la baja del petróleo y el que países como Los Estados Unidos de Norte América y los Europeos dejen de depender de fuentes externas para la provisión de combustibles fósiles, lo que puede nuevamente ayudar a cambiar la geopolítica mundial.

 

En el caso ecuatoriano, tal vez tengamos que lamentar el que no se haya mantenido el Fondo de Estabilización Petrolera, el que no se haya ahorrado en tiempos de bonanzas, el que no hayamos diversificado nuestra producción, estimulando sobre todo al aparato privado en la generación de empleo, el que no le hayamos dado agilidad al sector minero, el que hayamos gastado todo lo producido, aún más que hayamos recurrido a endeudamientos peligrosos que pueden poner en riesgo la economía nacional y ciudadana.

 

Se dice que es de sabios el prevenir y el aprovisionarse para lo que vendrá. El Ecuador no ha funcionado con esa prudencia y sabiduría requeridas.


 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.