ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

En el redondel de entrada a la ciudad de Cuenca, en la confluencia de las avenidas España y Huayna-Cápac con la Gaspar Sangurima, se encuentra el monumento a la Chola Cuencana, construido durante la Alcaldía de Luis Cordero Crespo, por los artistas españoles Culebras y Mora, y es la demostración del sincretismo que empezó de forma temprana en la provincia del Azuay, con un mestizaje del que es fruto precisamente la Chola.

 

A la par del monumento que mencionamos, como en una especie de cara y cruz de una misma moneda, se ubicó el dedicado al fundador de la ciudad de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, don Gil Ramírez Dávalos, que le dió tal nombre para recordad el de quien dio la orden de fundación el Virrey Hurtado de Mendoza, nacido en la Cuenca española.

 

El 12 de Abril de 1557, se funda la ciudad de Cuenca, por lo que en recordación de esta fecha histórica, se coloca el monumento que estableció el origen de la ciudad, esa mixtura que ha dado grandes resultados en el carácter de sus habitantes y en sus consecuciones.

 

Pues bien, durante mucho tiempo la chola y el fundador contaron con sendos monumentos ubicados en el mismo redondel. Y fue durante la anterior administración municipal, identificada totalmente con el correato, que decidieron dividir el monumento, dejar a la chola cuencana en el redondel y enviaron al Fundador a un lugar de menor relevancia.

 

La idea me pareció pésima, como a muchos otros de mis conciudadanos. En estos días de fiesta en los que he vuelto a mi lugar natal, veo que hay un gran movimiento. La administración municipal decidió colocar el monumento a Gil Ramírez Dávalos en su lugar original.

 

Después de años de espera, los monumentos vuelven al lugar para el que fueron concebidos. Cuánto dinero se gastó en los dos traslados? He aquí la interrogante, tanto para removerlo, como para su ubicación similar a la que tenía antaño.

LA CHOLA Y EL FUNDADOR