JÓVENES  Y DERECHOS

La Hora

4 de diciembre de 2012

 

A propósito de la reciente aprobación, por parte de los legisladores argentinos, de la capacidad de ejercer el derecho al voto por los adolescentes comprendidos entre los 16 y 18 años, de manera optativa, en similitud evidente con lo definido en la ecuatoriana Constitución de Montecristi, vale la pena encaminar algunas reflexiones que nacen de las múltiples conversaciones y experiencias intercambiadas con jóvenes ecuatorianos y también, recientemente, con algunos argentinos.

 

Debo confesar que en principio no fui partidaria de esta medida, por el temor de que el voto joven, adolescente, pudiera ser manipulado, o se introdujera la política en los colegios. Todavía no tenemos la certeza de que eso no se de, pero si puedo decir que he cambiado de idea luego de oir las reflexiones que los jóvenes hacen respecto de la política, de quienes hacen política, así como ser testigo de las conclusiones a las que arriban, demostrando profundidad en los análisis, conciencia respecto de lo que sucede, amplitud de miras, honestidad, solidaridad y también pensamiento en el futuro.

 

Si los jóvenes ecuatorianos y de otros países y latitudes, tienen la profundidad de lo que he oído en recientes experiencias, podemos pensar con optimismo en el futuro de nuestro país, cuando jóvenes como aquellos a quienes me he referido, tomen las riendas de la conducción de los países.

 

Los jóvenes tienen herramientas que nosotros no tuvimos, sobre todo las que provienen de las tecnologías de la comunicación, que pueden y deben ser usadas para bien. Si a estos instrumentos de modernidad, les sumamos los valores, los principios de la ética, el resultado puede ser de una increíble diafanidad, de proposiciones, de soluciones, de optimismo fundamentado.

 

Una sociedad que basa sus esperanzas en el desempeño y calidad de sus jóvenes, le apuesta a un futuro expectante y maravilloso.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.