IMPORTANCIA DEL CONTROL ELECTORAL

El Tiempo

4 de febrero de 2014

 

Una de las más importantes preocupaciones de un Estado, debe ser la de garantizar la confianza, la seguridad, la imparcialidad en la Función Electoral.

 

Si decimos que una democracia se caracteriza, entre otras cosas, por la capacidad que tenemos los ciudadanos, de concurrir a las urnas para depositar nuestro voto por quienes creemos que deben gobernarnos, o decir nuestra opinión frente a consultas que se le hacen directamente a la población, la pureza de los eventos electorales, debe estar garantizada.

 

Los procesos electorales comienzan con las convocatorias, con el control del gasto electoral, por igual a gobiernistas y a opositores, es decir a todos los contendientes en la lid electoral; pero debe ir también por el escogitamiento de los sistemas más idóneos para la realización del acto electoral, por la determinación de los canales para que se realice la propaganda electoral, por la adecuación de los recintos electorales, pero sobre todo, por la tranquilidad que debemos tener los ciudadanos, frente a la recepción de los votos, a la verificación y conteo de los mismos, a la redacción de las actas que reflejen con absoluta verticalidad lo acontecido en cada junta receptora del voto.

 

El conteo debe ser transparente, cristalino, que no deje la menor duda en los electores, más aún en los tiempos actuales en los que se habla de voto electrónico, de conteo de votos realizados en base a programas de computación, de soportes electrónicos.

 

La idoneidad de los equipos es importante, pero más lo es la formación ética de los participantes en todo el proceso electoral; debe ponerse mucho énfasis en el respeto a la voluntad soberana reflejada en las urnas, como la más clara demostración del ejercicio democrático.

 

Es trascendental el que cada integrante de junta electoral, no importa en qué posición se encuentre ni cuales sean sus preferencias electorales, piense que está cumpliendo un papel trascendente, y también deben hacerlo los digitadores de las computadoras que reciben la información proporcionada por los presidentes y secretarios de mesa, los programadores de las computadoras, las empresas que trabajan en ello, los encargados de transportar las urnas en las que se contienen los votos.

 

Solamente cuando hay esta conciencia generalizada de la importancia del sufragio, estaremos seguros de que la voluntad popular es la que impera en un país.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.