AL LÍMITE

La Hora

16 de octubre de 2014

 

Cada vez más el ser humano va consumiendo los productos de la naturaleza, cada vez más las necesidades crecen, la población mundial aumenta, las tesis Malthusianas se repiten, el consumismo va en auge, y aunque se pretenda echar toda la culpa a economías como la europea o la norteamericana, los índices de consumo que se aplican en China siguen en un incremento cada vez más impresionante, y es que cada ser humano quiere tener su casa, un trabajo, actividades lúdicas, viajar; lista esta que puede sufrir incontables adiciones y que va engarzada a eso que hemos dado en llamar el desarrollo.
 
El peso poblacional es algo que no puede dejar de mencionarse cuando se hacen análisis de este tipo, pero tampoco el tema de los hábitos, las costumbres que se imponen y que generalmente están relacionadas con el desperdicio, con la poca capacidad de reutilización de los elementos, que impera y parece no detenerse.
 
A pesar de que en el pasado el ser humano era más bien frugal, ahora vemos que los gustos han cambiado y es el derroche el que se hace presente, actuando de manera irresponsable con las actuales y las futuras generaciones.
 
Las voces de alerta nos vienen siempre desde el campo de lo científico y fueron ellos precisamente quienes agrupados en asociaciones o en solitario, lanzan informes cada vez más preocupantes respecto de lo que está pasando con  la tierra.
 
Por ello el título de este comentario: Al Límite, y es verdad que las alarmas suenan más seguido, que el punto al que hemos llegado es un punto de no retorno, en el sentido de que no podemos reversar la situación a la que se ha llegado, pero si se puede detener, o al menos no avanzar al ritmo vertiginoso que tenemos.
 
La única forma de evitar el desastre global es adquiriendo conciencia y modificando hábitos, en esta tarea todos somos responsables y ninguno puede ni debe esquivar este compromiso con la vida.

 
 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.