¿HASTA DÓNDE?

La Hora

18 de enero de 2012 

 

Desde que apareció la nueva campaña publicitaria de la compañía Benetton, tuve la intención de comentarla, los besos entre personalidades del mundo, generalmente de personas que en sus actividades tienen enfrentamientos entre sí o posiciones encontradas, recorrieron rápidamente el mundo noticioso, sobre todo a través del internet.

 

Así, encontramos emparejados a Obama y a Chávez, a Netanyahu y a Mahmud Abbas, al papa Benedicto XVI y al imán egipcio Ahmed el Tayyeb, entre otros; y si bien la campaña de la textilera italiana ha sido ya retirada, persisten las imágenes que se concibieron, montajes bastante bien hechos desde el punto de vista técnico, pero absolutamente injustificables, por más que la compañía explicó que era una campaña publicitaria destinada a luchar contra el odio.

Hay quienes pretenden justificar todo tipo de uso de las imágenes de las personas públicas, inclusive penosos montajes como aquellos que mencionamos, pero creo que a la empresa se le pasó la mano, y cayó en un sensacionalismo que dudo redunde en ganancias para sus productos, que probablemente es lo que buscaban.

Sin pecar de exagerada o moralista, me parece que hay cosas que son injustificables, y que el respeto a las personas debe primar sobre otro tipo de consideraciones, porque de lo contrario se cae en escándalos que no le hacen bien a la propia humanidad.

Recordemos el que surgió cuando la prensa danesa publicó una historieta en la que se tocaba al profeta musulmán, ello inclusive desató situaciones políticas y hasta de terrorismo, que, por supuesto son igualmente injustificables, pero que al mismo tiempo demuestra que la gente no está dispuesta a aceptar burlas o juegos en relación a sus creencias religiosas.

De allí que hay que pensar en los límites, en los hasta dónde se debe llegar en la búsqueda de la notoriedad de un momento y en las creencias y respetos que no deberían vulnerarse.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.