¿FUTURO ENERGÉTICO?

La Hora

18 de diciembre de 2012

 

Por supuesto que no soy una experta en estos temas, ni pretendo serlo, solamente que algunos artículos que escribo vienen encaminados por mi curiosidad frente a las cosas, a la vida en su conjunto, pero también por las políticas que de alguna manera pueden incidir en el futuro de nuestro país, y, claro también en la economía y perspectivas mundiales.

Justamente en estos días, tengo la visita de amigos venezolanos y uno de ellos, este sí, experto en la industria petrolera, con larga trayectoria, me comentaba sobre las proyecciones que en los últimos tiempos, ciertos elementos vienen alcanzando a nivel mundial, uno de ellos es la constatación de que las reservas de gas existentes en algunos países, por ejemplo los Estados Unidos de Norteamérica, van hasta proyecciones tan importantes como los cien años, tiempo en el que seguramente se perfeccionará más su extracción y procesamiento, transformando a este elemento en el más usado, tal vez algo más limpio, que el de los derivados del petróleo en el que todavía se basa buena parte de la industria internacional.

Si esto es verdad, se avizora una baja de los precios del petróleo, que ciertamente han venido presionando a la economía mundial, sobre todo de los países más desarrollados y más industrializados, lo que podría cambiar la situación existente en países como el nuestro, que si bien cuenta con reservas probadas de gas natural, no tenemos todavía una infraestructura adecuada, ni se ha puesto el suficiente empeño en la diversificación de posibilidades que puedan ir más allá de la era petrolera.

Países como Rusia, Arabia Saudita, Irán, Qatar, tienen también enormes reservas, lo que garantizaría su presencia en el mercado postpetrolero, que, según los expertos, no está demasiado distante en el tiempo, sumado a la mayor utilización de otras energías alternativas, que si bien no garantizan su total inocuidad con relación a los temas ambientales, si pueden ser explorados y debidamente activados en países como el nuestro.

La política energética debe ser mirada con enorme responsabilidad, tanto desde el punto de vista económico, como también desde el social y ambiental.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.