ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

Desde los diferentes puntos del planeta, cuando se habla del continente africano, se tiende a mirarlo con desconfianza y hasta con cierta superioridad, sin tomar en cuenta su rol y que los orígenes de la raza humana, el continente madre, es precisamente el africano.

 

Pero más allá de los aspectos históricos, vale la pena resaltar un par de ejemplos de los que he sido testigo en los últimos días, en un evento en Seúl, en el que se concedieron premios de carácter mundial a iniciativas africanas.

 

La primera de ellas, promovida por una mujer, una modelo exitosa, autora de libros y actriz, Waris Dirie, quien habiendo sufrido mutilación genital en su natal Somalia, se ha dedicado a luchar contra esta práctica que se dice está basada en preceptos religiosos y culturales, pero que no tiene nada de eso, ocasiona dolor, mutilaciones, humillaciones y hasta muerte. Sufren esta horripilante práctica millones de niñas y jovencitas en los países musulmanes. Solamente la acción contundente de los países con las leyes adecuadas, pero sobre todo la educación de las propias mujeres va a cambiar esta costumbre que tanto daño hace.

 

El premio Sunhak a la paz, fue también concedido a un científico de la agricultura, que siguiendo los pasos de quienes marcaron la denominada revolución verde, está buscando salvar del hambre también a millones de sus conciudadanos de toda el África, gracias a su trabajo en el Banco de Desarrollo de África, que hace crecer iniciativas inéditas entre los beneficiarios.

 

Akinwumi A. Adesina, está lleno de pasión, sabe que la forma de promover desarrollo es llenando el estómago de niños y adolescentes, de comida de buena calidad, lo que va de la mano también con la educación.

 

La agricultura innovadora y la promoción de la buena gobernanza en África, son las responsables de una transformación que ya arroja resultados. Construye cadenas de distribución, coloca semillas y capacitación en manos de los agricultores a través de sus celulares y consigue milagros en producción y en nutrición.

 

Por ello, no es exagerado decir que África brilló en la entrega de estos premios, y seguirá haciéndolo al ritmo que sus propios hijos le impongan.

ÁFRICA BRILLA