LA MUERTE DE FACUNDO CABRAL

El Tiempo

12 de julio de 2011

Durante el fin de semana pasado, el mundo, al  menos el mundo latinoamericano se sintió conmovido por una muerte violenta. Y esto de la conmoción es algo que debe relievarse, en medio de la apatía y la desatención que las muertes violentas están ocasionando en los diversos territorios de nuestro continente americano, incluido el nuestro, el ecuatoriano, en el que se está volviendo una costumbre el referirnos a muertes, sicariatos, asaltos, robos, uso de armas, matanzas a sangre fría y sin ninguna justificación.

 

La muerte violenta a la que nos referimos, es a la del cantautor, más bien deberíamos llamarle juglar de los tiempos modernos, el poeta argentino Facundo Cabral, el filósofo de los lentes obscuros, el que nos fascinaba con sus decires, al que tenemos que parodiar cuando queremos tomarle el pelo a alguien sin ser ofensivos, como cuando al vegetariano de la casa se le repite lo que él dijo en uno de sus célebres conciertos: "comé hierba, millones de vacas no pueden equivocarse".

 

El hombre que se consideraba "ni de aquí ni de allá", fue vilmente emboscado y asesinado a tiros en Guatemala. Una persona que predicaba siempre la paz, que utilizaba las palabras como argumentos para invitar a la reflexión, muere de muerte violenta.

 

Y he querido enfatizar en este comentario en el que me duelo por la muerte del extraordinario cantautor, a lo violento de la muerte, porque es necesario sacudir a nuestra América para levantarnos ante la impasibilidad que la violencia está generando.

 

Parece que el asombro, la estupefacción, la decisión de cambiar las cosas, se están quedando con la violencia como la única forma de respuesta. Y América Latina no es así, no puede ser considerado un continente violento, siempre pensamos en nuestra América como "el continente de la esperanza", un cúmulo de países jóvenes, ansiosos por dejar su impronta en la literatura, en el pensamiento, en una forma diferente de hacer las cosas frente a otros continentes agobiados por las guerras, las hambrunas, los desniveles, las asimetrías.América Latina no puede quedarse impasible y de brazos cruzados frente a la violencia. Hoy ha sido el argentino universal Facundo Cabral, ayer fue nuestro vecino, mañana podemos ser nosotros.

 

La palabra debe generar acciones de rechazo generalizadas. No a la violencia!, no a los asesinatos!, no al sicariato!. Sí a la vida, esa debe ser nuestra postura en el funeral de Cabral.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO