ESA SEÑORA MENOPÁUSICA

La Hora

11 de diciembre de 2012

 

Después de la última reunión de Doha, en la que el desaliento se hizo presente entre quienes quieren compromisos y políticas mas contundentes en relación a la protección del ambiente, bien vale la pena apuntar algunas reflexiones al respecto y a la imperiosa necesidad de que cada uno de nosotros, sea individual o colectivamente, asuma los cambios de actitud y de hábitos, si queremos estar inmersos en lo que se ha denominado mitigación y adaptación frente al efecto invernadero y al cambio climàtico,

 

En efecto, los científicos manifiestan y una abrumadora mayoría está de acuerdo, en que lo que le hemos hecho al planeta es ya irreversible, el grado de afectación es enorme, parecería que la señora madura con la que podemos asimilar e identificar a la tierra, entró de manera definitiva en una especie de período menopáusico, si, no se rían que esto es serio, la imagen del planeta, por los excesos cometidos por sus hijos, los seres humanos, es la de una gorda señora entrada en años, llena de sofocos y calores, necesitada de aire, medio derritiéndose por todos lados, cuajada de sudores, calores y enrojecimientos, con el aspecto de quien está a punto de colapsar en cualquier momento.

 

Esos calores requieren vientos refrescantes para mantenerse en pié, el auxilio de un abanico parece indispensable o el de un aire acondicionado, recordemos que lugares como la Amazonía han sido calificados por largo tiempo como los pulmones del planeta; ahora sabemos que los bosques maduras consumen casi tanto oxígeno como el que producen, por lo que se asimila más bien a la Amazonía como a un gran aire acondicionado.

 

Así pues, la pobre tierra menopáusica, está necesitada de vientos frescos, que solo pueden proporcionarle los buenos hábitos, el cuidado amoroso de sus hijos,los seres humanos, quienes estamos obligados, hasta por espíritu de sobrevivencia, a cuidar de ella, a proporcionarle alivio y frescor.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.