La filosofía popular es sabia, ya lo puso en evidencia el siempre mencionado don Miguel de Cervantes Saavedra, cuando introduce la figura de Sancho, al lado del ingenioso hidalgo Don Quijote, sus comentarios, sus refranes, siempre salpicados de humor, hacen que esos saberes populares sean el punto que haga aterrizar las disquisiciones, las emociones, las aspiraciones.

 

Y esa filosofía del pueblo, es la que ha acuñado aquello del "toma y daca", como una forma de ilustrar una especie de pago por las acciones que se ejecutan o dejan de ejecutarse dentro de la vida diaria, y por supuesto, al interior del órgano colegiado más importante de un país, como lo es la función legislativa, representada en estos momentos por la Asamblea Nacional.

 

La reciente elección de las autoridades legislativas, aún incompleta, pone de manifiesto aquello del "toma y daca", de una manera bastante visible, hasta para los menos observadores de los miembros de una colectividad, el evidente cambio de algunos legisladores en sus intenciones de voto y el alineamiento con unas u otras tesis al interior de la Asamblea, hacen que el tema ideológico, el de las tesis de gobierno, los intereses de los ciudadanos a quienes representan, -para ello fueron elegidos en sus respectivas circunscripciones territoriales-, quede definitivamente de lado, para que primen los intereses de momento, los coyunturales e, infelizmente, hasta los individuales o familiares.

 

Eso es lo que  puede desprenderse de los innúmeros análisis que se han tejido en estos días, de los comentarios vertidos sobre lo ocurrido al momento de elegir a las más altas autoridades del poder legislativo,  cuando las mayorías se arman al vaivén de esos intereses y no de lo que le importa a la nación y al pueblo al que dicen representar.

 

Mal anda el Ecuador con ese tipo de asambleístas y legisladores!.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

EL TOMA Y DACA

La Hora

11 de agosto de 2011