EL NÓBEL PARA ÁFRICA

El Tiempo

18 de octubre de 2011

Indudablemente que la concesión de los Premios Nóbel concita una gran atención, los ojos del mundo se vuelven hacia quienes consiguen el galardón que los consagra como los mejores en su área, así, cuando se trata del ámbito de la ciencia, cada científico que se adentra por el mundo de la investigación, sabe que en algún momento sus esfuerzos podrían ser coronados con el reconocimiento universal que significa el recibir el premio que lleva el nombre del gran inventor y empresario, quien entregó su fortuna para que se mantuviera vigente una fundación y se pudieran entregar los premios, el sueco Alfred Nóbel.

 

De igual manera, hay otros dos premios, dentro de los mismos Nóbel, que suelen atraer los comentarios y en ocasiones las críticas, se trata del premio que se concede en el área de la literatura, y que en esta oportunidad recayó en el poeta sueco Tomas Transtromer, y el premio Nóbel de la Paz, cuyas connotaciones son variadas, sin dejar de considerar inclusive el impacto político que suele tener su concesión; este premio no lo concede la Academia Sueca, sino es la Noruega quien hace la designación. 

 

En esta oportunidad, queremos relievar la decisión de entregar el Premio Nóbel de la Paz a tres mujeres, la presidenta de Liberia, quien se encuentra luchando por su reelección, y que ha cumplido un papel muy importante en la consolidación de su país, nos referimos a la presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf, a la activista también liberiana, Leymah Gbowee, llamada la "guerrera de la paz", quien organizó y lideró a las mujeres de su país para afianzar la paz luego de la segunda guerra civil; y finalmente, para la periodista yemenita, quien cumplió una tarea importante durante la denominada primavera árabe y ha luchado por los derechos de las mujeres, por la democracia y por la paz para su país, nos referimos a Tawakkul  Karman. 

 

Este singular premio, con una importante asignación económica, pero que significa una consagración mundial, otorgado en estos momentos a las tres líderes africanas, luego de todo lo que está atravesando este continente, con las revueltas que han conmovido al mundo, para derrocar a dictaduras de larga data, le dicen también a sus propios pueblos, del valor de la lucha pacífica, del valor de las ideas, de la perseverancia, del demostrar con el ejemplo que otras vías y otros caminos son posibles. 

 

África ocupa generalmente los titulares de los periódicos y las aperturas de los noticieros televisivos y radiofónicos o por el internet, cuando ocurren malas noticias, cuando la hambruna asola sus territorios, cuando baños de sangre son descubiertos, cuando guerras tribales diezman a las poblaciones, pero esta vez no, esta vez la noticia es tremendamente positiva y son las mujeres africanas las que lo protagonizan, de ahí el título de este comentario: El Nóbel para África.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO