EL GRAN SARCASMO

El Tiempo

5 de abril de 2011

Las noticias de la semana pasada estuvieron salpicadas por declaraciones diversas en torno a visitas de personajes dentro de nuestra América Latina. Primero, la visita del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama a tres países latinoamericanos: Brasil, Chile y El Salvador, lo que levanto polémica, sobre todo porque en esos días se decidía por parte de algunos países, el ataque aéreo a Libia y también se cuestionó el escojitamiento de unos países y no de otros.

 

Posteriormente, se resaltó en los titulares, la visita del ex presidente Carter a Cuba, con el afán de limar asperezas entre Washington y La Habana, sobre todo en torno al caso de los presos políticos y a la apertura de la isla, luego de tantas décadas del gobierno unipartidista.

 

Y, finalmente, la tercera visita, es la del presidente Chávez, de Venezuela, a cuatro países, en donde cabe mencionarse un episodio especial, la condecoración otorgada por la Universidad de la Plata al presidente venezolano.

 

Aquí nos referimos al sarcasmo al que hace referencia el título de este comentario, y lo digo, sobre todo por el nombre que ostenta el galardón, el de Rodolfo Walsh, un periodista perseguido por la dictadura argentina de 1.976.

 

El que se le de a un personaje controversial, por decir lo menos, un premio de esta naturaleza, que está reservado para quienes defienden la libertad de expresión, suena a irónica y mordaz burla, cuando sabemos que hay en el hermano país una serie de presos políticos, precisamente por atreverse a decir su verdad y por cuestionar al gobierno de su país; en donde han sido clausurados o expropiados diversos medios de comunicación por tener una línea opositora al chavismo.

 

Por eso hablamos de gran sarcasmo, y muchos venezolanos lo han sentido como una bofetada en el rostro, frente a los cuestionamientos por el autoritarismo del líder de la revolución del socialismo del siglo XXI, a quien no le gustan las discrepancias, y que quiere perpetuarse en el poder, lo que es desvirtuar totalmente lo que se entiende por democracia, por el libre juego de las expresiones y de las opiniones, por mas divergentes que estas resulten para con el régimen de turno.

 

Hay fuertes cuestionamientos al otorgamiento del premio Rodolfo Walsh a Hugo Chávez, no solo al interior de Venezuela, sino también en otras ciudades latinoamericanas.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO