El mundo entero ha sido testigo de la entereza con la que el pueblo japonés ha sabido enfrentar las tribulaciones, los momentos difíciles, que como pueblo le ha tocado enfrentar.

 

El orden, el espíritu solidario, no han dejado de estar presentes, inclusive después de la magnitud de los eventos catastróficos del terremoto, el tsunami y el riesgo por los desajustes en las plantas nucleares.

 

El espíritu del pueblo japonés se ha puesto de relieve en toda su integralidad. Con muestras de disciplina inimaginables en otras latitudes, como cuando evitaron el acaparamiento de bienes de primera necesidad al aprovisionarse de lo indispensable en tiendas y en supermercados. Así también el orden con el que fueron realizadas las evacuaciones.

 

Pero, a pesar de su envergadura, no es este tema el que quiero enfocar en este artículo, sino más bien del hecho evidente, como lo comprobamos por la reciente inauguración de obras de saneamiento ambiental en la provincia del Carchi, de un espíritu de solidaridad extraordinario. Es decir, pese a todas las dificultades, a las calamidades que en estos últimos tiempos  le han sobrevenido a este pujante país asiático, todavía encuentran la forma de continuar con ayudas para el desarrollo en países como el nuestro. Por eso resaltamos la reciente inauguración de doce baterías sanitarias para doce escuelas en la provincia del Carchi, realizadas por un monto cercano a los cien mil dólares.

 

Creo que acciones como las descritas, no solamente deben alcanzar mayor preeminencia en los medios de comunicación, sino recibir el reconocimiento del pueblo ecuatoriano, convencidos de que las mejores facetas de los seres humanos, suelen salir a relucir en los períodos de crisis.

 

Japón está dándole lecciones de gran valor a los otros países del mundo, su generosidad y su entereza son puntales sobre los que seguramente está ya construyendo su futuro en base al mejoramiento de la calidad de educación.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

EL EJEMPLO DEL JAPÓN

La Hora

3 de junio de 2011