Cuarenta y dos años en el poder, una fortuna incalculable, algunos hablan en principio de alrededor de ciento veinte mil millones de dólares, la mayor parte de ellos depositados en cuentas en el exterior, sus colaboradores cercanos dicen que es del Estado Libio, y que solo una parte le pertenece a él y a su familia, pero el control lo ha ejercido Gadafi, así es que la confusión entre lo público y lo privado se ha prestado para cualquier cosa, rifles enchapados en oro, estatuas, palacios de riqueza inimaginable, una guardia pretoriana compuesta exclusivamente de mujeres..... Son tantas las noticias sobre la vida que llevaba Gadafi, la mayor parte de ella desconocida para sus súbditos hasta ahora, aunque buena parte del mundo ya se sospechaba lo que estaba ocurriendo y la acumulación de riquezas por parte del líder libio que salió del desierto, de una familia de beduinos de modesta posición económica, que pregonaba la pobreza, la austeridad, la equidad, que exigía sacrificios a su pueblo, que se decía servidor de él, que hacía gala de un poder omnímodo y de un autoritarismo en nombre del poder que el mismo pueblo le había concedido!.

 

La fortuna de Gadafi, depositada en bancos norteamericanos y europeos, sobre todo italianos, llegó a invertir en una serie de empresas entre las que se cuenta el Club italiano de Fútbol Juventus, fincas en Málaga y hasta acciones en el Financial Times de Londres.

 

Qué infamia! Qué podredumbre se esconde detrás de quienes ostentan o quieren detentar el poder absoluto! Cómo se cometen tantas injusticias y tantas infamias a nombre de los pueblos, en nombre de las ideologías. Cuántas muertes carga a cuestas el dictador libio!. Cuántas que ni siquiera se sospecharán, hundidas a lo largo de esa historia de décadas de opresión. Y todavía hay quienes se atreven a defenderlo, todavía hay quienes dicen que se debe mantener el reconocimiento a un gobierno y a un gobernante de esa laya!. Todavía se argumenta el principio de la no intervención cuando se trata de solapar lo que ha venido haciendo un dictador a su propio pueblo, que ya  no aguantó más, que decidió levantarse aún a costa de enormes sacrificios, de riesgos indescriptibles, de la seguridad de la muerte y de las retaliaciones.

 

Cuando veo lo que está ocurriendo ahora con Gadafi, me viene a la memoria la caída de otro sátrapa que así mismo doblegó y subyugó a su pueblo por décadas, bajo el imperio de la égida comunista, se trata del dictador rumano Ceausescu, también procedente de una familia campesina, del sector rural que mantuvo sometido a su país a un régimen policial que duró por más de veinte años, quien junto a su esposa Elena, hay quienes dicen que ella fue el verdadero poder tras el trono, acumularon una enorme fortuna.

 

Pero, pese a que durante algún tiempo, a veces demasiado largo, los pueblos aguantan las prepotencias, la corrupción, el nepotismo, la acumulación de poder y de riquezas en unas solas manos, suelen cansarse, y el fin de los tiranos es siempre igual. Buenas lecciones nos ofrece la historia!.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

EL CASO LIBIO

La Hora

25 de agosto de 2011